Hay frases conocidas que resumen muy bien una sensación y “lo bueno se hace esperar” podría ser la que mejor refleje mi actual estado de ánimo. No en vano, han sido tres años desde que comencé a ir creando en mi cabeza la trama que os traigo y que, como os he ido adelantando en posts anteriores, he bautizado con el título “El Crucero”. Tres años en los que he ido arañando el tiempo de fines de semana, vacaciones y de algunas noches, para documentarme, leer, tomar notas en mi inseparable cuaderno, e incluso bucear en el infinito internet.

ElCruceroPortada2De todos modos, lo realmente cierto es que “lo bueno” ha sido precisamente ese proceso creativo, esas muchísimas horas en las que el único mundo existente para mí era intentar aporrear las teclas de mi ordenador, imaginando como un tranquilo viaje en barco por aguas caribeñas se convertía, para algunos de sus pasajeros, en una auténtica odisea (si quieres saber mejor de qué va este thriller o quiénes son los protagonistas, consulta el post anterior o la página que recientemente he creado para ello).

Pero, volviendo a la cuestión de utilizar frases célebres, “todo lo bueno se acaba”, es posiblemente también buen reflejo de ese proceso creativo porque una vez la historia ha tomado forma y tenía la novela “acabada”, han venido dos fases imprescindibles en la publicación de un libro que no son precisamente mis preferidas:

La primera, revisar, corregir, revisar y volver a corregir. A este proceso, necesario como no puede ser de otro modo, he dedicado los últimos seis meses, sacando tiempo de donde no tenía (el maldito trabajo que me da de comer) para llevar a las páginas de “El crucero” los sabios consejos de mis estupendos críticos (mil millones de gracias por vuestra paciencia y recomendaciones).

¿El resultado de tanto esfuerzo?

Para responder a esa pregunta reutilizaré otra conocida frase, en esta ocasión de una película mítica de mi generación; y es que nadie como aquella pequeña y angelical rubita llamada Carol, mirando la pantalla estática de un televisor, nos ha anunciado nunca mejor la llegada de algo o alguien a nuestras vidas, con tan solo tres palabras… ¡¡Ya están aquí!!

Ahora bien, como os decía, todavía quedaba una fase necesaria en la publicación de una novela, la última y la que para mí es la más complicada de todas, ya que no está en mis manos: editarla, darla a conocer y que llegue al máximo número de personas (y a algún editor claro está). Pero ese momento, por fin, ha llegado:

¡¡¡ya tenéis disponible “El crucero”!!!

¡¡¡zarpamos!!!

¿Cómo la puedo conseguir?

Muy fácil, solo os queda entrar en Amazon (tenéis un enlace en la parte derecha, cliqueando en la foto o el hipervínculo), descargaros este thriller en vuestros dispositivos digitales (bajando la aplicación Kindle en vuestro dispositivo móvil o tablet), y leerlo.

Por último, comentaros que, como podréis ver, he apuntado la novela al Concurso Indie 2016 de Amazon, cuyo fantástico premio es precisamente que la publiquen en papel (¡y en inglés!). Sé que es un imposible (sí, soy consciente de que de ilusiones no se vive, pero que le vamos a hacer, soy así y me gusta soñar) pero precisamente por eso, antes de despedirme, os quiero pedir un favor… si decidís leer “El crucero” y os gusta, compartid la novela con vuestros conocidos, comentadla cuando habléis con vuestros amigos, dadle al me gusta cuando veáis mis posts o cuando lo publique en Facebook, en Instagram o en twitter. Cuanta mayor difusión mejor… y más posibilidades de ganar el concurso.

Esperando de todo corazón que os guste, gracias a todos.

Alguno andará con curiosidad tras el post anterior, donde os anunciaba la inminente publicación de mi última novela, titulada EL CRUCERO, y donde os adelantaba la portada nada más. En próximos días os indicaré dónde o cómo conseguirla. En el presente post os dejo la contraportada para que os podáis ir haciendo una idea de qué irá:

¿Qué pueden tener en común un ambicioso británico, propietario de unos de las tiendas de antigüedades con más solera del barrio londinense exclusivo de Notting Hill, la brillante directora de Control de Gestión de la compañía organizadora del US Open, una familia de la alta sociedad de Moscú, un israelita, ex-miembro del MOSSAD y con un atormentado pasado que le persigue desde hace cuarenta años, y una pareja de asesinos profesionales chechenos cuya única religión es el dinero?

Que las vidas de todos ellos, y la de otros personajes a los que no debéis perder el ojo de encima, se cruzarán a bordo de uno de los cruceros más lujosos del mundo: un viaje por las cristalinas ¿y tranquilas? aguas caribeñas, en el que no todos tendrán el billete de vuelta garantizado; un viaje de negocios para unos, de placer para otros, que trocará sus idílicos días de navegación, sol, playa y arena, en un final inesperado.

¿Qué papel desempeñará cualquiera de ellos en las vidas del resto de personajes que les acompañaran en ese crucero? ¿Por qué han embarcado precisamente en ese barco que parte del Viejo San Juan? ¿Qué son las joyas de la corona? ¿Quiénes serán los pasajeros que volverán a pisar tierra firme?

Son muchas las preguntas, pero para contestarlas una única opción: que compréis un pasaje y embarquéis junto a sus protagonistas en EL CRUCERO. Levamos anclas, zarpamos.

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Muchas son las posibles motivaciones para alguien que decide embarcarse en la aventura de escribir: divertir al prójimo, hacer reflexionar, emocionar, rebelarse contra algo o alguien, sublevar los pensamientos, informar, formar, revolver los sentimientos, opinar, dar testimonio del tiempo que le ha tocado vivir, criticar, dejar crecer tu ego, convencer, tratar de entender, engañar, versionar la historia, dejar salir los demonios propios, crear otra realidad, enamorar, demostrarse algo a uno mismo, demostrar algo a los demás, protestar, dejar volar la imaginación… ...continúa leyendo El crucero… embarcamos

escanear0123Este viaje por tierras ticas comenzó recomendando la lectura de Parque Jurásico, de Michael Crichton, y recorriendo, en primer lugar, el Parque Nacional de Tortuguero para conocer en vivo y en directo a uno de los descendientes directos de los grandes dinosaurios: las preciosas tortugas. En dicho Parque también tuvimos la oportunidad de conocer a los basiliscos, los caimanes, e incluso a las famosas ranitas que llenan las selvas de Costa Rica. ...continúa leyendo Costa Rica (III): Jacó, Parque Manuel Antonio y Tárcoles

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escanear0077Continuando nuestro viaje por Costa Rica, y una vez retornamos de Tortuguero, en un avión tan pequeño que fue una aventura en sí misma, a San José, alquilamos un 4x4 para acercarnos hasta Quesada (nosotros reservamos en el Melia Tucano, un resort con spa muy tranquilo y bastante económico). Por cierto es obligatorio un vehículo con tracción a las cuatro ruedas si queréis recorrer Costa Rica y algunas de sus endiabladas carreteras.

De camino por esta zona más agreste (que no os engañe que sea más volcánica, para que os hagáis una idea, es tan verde como Asturias o Cantabria por ejemplo) hicimos nuestra primera parada de la jornada en el Volcán Poás: con una altura de 2.700 metros, 1’5 kms. de diámetro y 300 de profundidad, que presenta en su fondo una laguna circular caliente de unos 350 metros de diámetro y fumarolas muy activas.

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escanear0075La siguiente parada fue en una de las muchas cataratas que inundan Costa Rica: La Paz (se puede pasar por detrás, como en la foto, donde podéis ver, si la ampliáis, a mi mujer muy pequeñita), con sus 37 metros de altura, y los jardines que rodean los 5 saltos de agua que os podéis encontrar, merecen una parada obligatoria en vuestro viaje por el Parque Nacional Poás.

Tras descansar en el hotel, la mañana siguiente nos esperaba una excursión (en otros posts, como por ejemplo el de La Palma, ya he mencionado lo mucho que a mi mujer y a mí nos gusta andar –algunos le llaman trekking-) preciosa hasta la zona norte de Costa Rica a ver el Volcán Arenal y sus faldas, donde se encuentra el Parque Nacional del mismo nombre y donde podréis caminar por las lenguas de lava, que han quedado como recuerdos de su casi permanente actividad y que rompen en algunos lugares una selva impresionante de pura vida.

Id preparados para 6-7 horas de ida y vuelta en plena soledad humana, pero acompañados en todo momento por el volcán más activo de Costa Rica (aunque la actividad ahora es menos peligrosa se pueden ver diariamente columnas de humo) ya que, por su forma cónica tan perfecta es posible tener una impresionante vista de casi desde cualquier punto.

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Hay muchas rutas, que desde la entrada (hay que pagar), donde dejas el coche, puedes recorrer. Hay muchísimos monos y aves, pero cuidado con salirse de los senderos. Nosotros no lo hicimos y aun  así nos encontramos de cara con un descendiente directo de los dinosaurios: una serpiente (creo que la llaman mano de piedra y, sin ser muy listos ni tener conocimientos de ofidios, por su apariencia ya indicaba su carácter) que nos hizo correr como alma que lleva el diablo (y no, no hubo eggs de ponerse a hacerle fotos). Por cierto si te muerde donde nos encontramos, no llegamos al hospital, al menos respirando, ni de coña.

Como final de fiesta, al menos pudimos relajarnos del susto en las aguas termales del spa al llegar la tarde.

escanear0080Al día siguiente nos acercamos a otra parada obligatoria en la zona del Volcán Arenal: la catarata La Fortuna ¿Por qué ir?: La pregunta debería ser al contrario ¿por qué no ir? Disfrutaréis de una maravillosa caída de agua cristalina de setenta metros de altura, caracterizada por un clima tropical lluvioso, que cuenta con una impresionante belleza escénica, ya que está rodeada de abundante y variada vegetación.

La catarata es producida por las aguas del Río Fortuna y por afluentes ubicadas en las montañas de la zona. Para poder apreciar esta belleza natural del distrito de La Fortuna de San Carlos, se realizará una caminata por senderos debidamente marcados y en la cercanía de la caída de agua se observarán rocas volcánicas. A unos 20 minutos de buena bajada podréis apreciar en su totalidad la catarata, donde, como yo, podréis daros un baño, tomar fotografías y relajaros gracias al hermoso ambiente natural del área.

Es valioso rescatar que los fondos recaudados cuando paguéis la visita a la catarata, son destinados a la Asociación de Desarrollo, para proyectos y actividades de bien social en la región.

¿Siguiente parada? Debíamos dirigirnos hasta la costa oeste y pacífica de Costa Rica, para visitar Jacó, Tárcoles y el Parque Manuel Antonio… pero eso será otro post