Ámsterdam (II): centro histórico

tulipanesEn el anterior post dejábamos Wester Kerk para adentrarnos en el centro histórico de Ámsterdam. En nuestro caso, dedicamos la tarde del sábado y el domingo a recorrer sus principales encantos.

La ciudad no es excesivamente grande y podréis ir de un lugar a otro andando, pero existen otras opciones que dejaré a vuestro gusto: alquilar una bicicleta de paseo (cuidado porque aunque hay carril bici en toda la ciudad hay miles de ciclistas) o navegando en un pequeño barquito alquilado para pasear por los canales.

Sea como sea que decidáis recorrer la ciudad, como lugares imprescindibles, no os podéis perder:

P1030211La Plaza Dam: es la plaza más importante de Ámsterdam y marca el punto donde se encontraba la primera presa del río Ámstel en el siglo XIII. También es el epicentro donde se desarrolla gran parte de la novela de David Liss recomendada en post El Mercader de Café. Se encuentra rodeada de monumentos y edificios históricos, entre los que destacan el Monumento Nacional y el Palacio Real.

El Monumento Nacional es un obelisco de 22 metros de altura que fue construido en homenaje a los soldados holandeses caídos en la Segunda Guerra Mundial.

Dominando la Plaza Dam se encuentra el Palacio Real (Paleis). Este Palacio neoclásico fue utilizado como Ayuntamiento en sus orígenes y actualmente es la sede de diversos actos oficiales. En la Plaza Dam también podréis encontrar el Museo Madame Tussaud (museo de cera) y la iglesia Nieuwe Kerk (=Nueva). Esta última no guarda mucha belleza en su interior por lo que recomiendo ahorrarse su visita

BloemmarktEl mercado de las flores: Bloemenmarkt es uno los atractivos turísticos de la ciudad (el producto estrella para los turistas son los bulbos de tulipán, sin duda uno de los mejores regalos que podréis llevaros como recuerdo de un viaje a Ámsterdam), y uno de los lugares preferidos por los amsterdaneses para comprar flores y plantas.

En sus orígenes, hace más de 140 años, llegaban a diario hasta Bloemenmarkt cientos de embarcaciones con plantas y flores para su venta. El gusto de los holandeses por las flores es algo que nunca han perdido.

Hoy en día apenas notaréis que se trata de un mercado flotante, ya que está dispuesto en plataformas y barcazas muy bien sujetas al borde del Canal.

Amsterdam Barrio RojoBarrio Rojo: en pleno corazón de Ámsterdam se encuentra esta zona que destaca por la gran cantidad de neones y luces rojas que adornan sus escaparates. Este pintoresco y turístico barrio es el mundialmente conocido Barrio Rojo de Ámsterdam. Adentrarse en él es inevitable. Además de ser una de las zonas más turísticas de la ciudad, contiene algunos de las visitas más importantes, como la iglesia Oude Kerk (=Vieja, y la más bonita de Ámsterdam) o el Museo Amstelkring.

En el siglo XVII aparecieron las primeras vitrinas en esta zona (época en que está ambientada la novela recomendada de el presente post) y en estos escaparates las prostitutas ofrecen sus servicios.

Eso sí, al contrario que en otras ciudades, el Barrio Rojo de Ámsterdam, lugar donde se reúne el gremio “más antiguo del mundo”, es una zona permanentemente llena de turistas y bastante segura incluso por las noches.

Amsterdam_centraal_stationGrand Central Station: punto de inicio y retorno de mi visita a la capital de los Países Bajos, y ya comentada en el primer post.

Es uno de los ejemplos de la conquista de esta ciudad al agua: un magnífico edificio construido (1889) sobre tres islas robadas al mar, y que andando os permitirá llegar al centro histórico.

Por último, y antes despedirme, no quería dejar de recomendar lo que más me gustó de Ámsterdam: simplemente el encanto de perderos por la ciudad y sus canales (no, no fueron sus encantos arquitectónicos, tampoco su marcha nocturna, ni siquiera el humo de sus coffee shops –donde curiosamente está permitido el consumo de marihuana y hachís pero no el de tabaco o las bebidas alcohólicas-).

Como referencia los tres canales más importantes de Ámsterdam son, de fuera a dentro, Prinsengracht, Keizersgracht y Herengracht. El canal más llamativo de los tres es el menor, Herengracht, en sus orillas encontraréis algunas de las mansiones más bonitas de la ciudad y el mencionado mercado de las flores.

En cualquier de los 75 kilómetros de canales (y mil puentes) podréis disfrutar de las curiosas casas flotantes (viven más de 2.500 familias en ellas), así como observar las miles y miles de bicicletas que infestan sus calles/canales (estoy convencido que muchas abandonadas o perdidas después de unas copas de más y alguna vista a los famosos coffees shops). En todo momento, Ámsterdam os permitirá disfrutar mientras paseáis de la belleza de la llamada Venecia del Norte. Os adjunto algunas fotos para que os hagáis una idea de lo que vais a ver:

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