Andorra: un paraíso en blanco y negro

Andorra es uno de los países más pequeños del mundo, con sus 468 km2; y además de ser el lugar elegido por Tiburón y sus secuaces para dar el gran golpe (ver novela de referencia comentada en post anterior), uno de los paraísos más conocidos en Europa, por diversas razones.

Para quienes no saben dónde está (pocos habrá), recordaré que se encuentra en plenos Pirineos, en la frontera entre España y Francia

Eso sí, antes de mencionar las razones por las que es considerado un paraíso, comentaros también que conocida es su capital, Andorra la Vella; aunque, como curiosidad, deciros que no debe su apodo al rasgo distintivo de su belleza, como muchos puedan creer, sino que hace referencia a su antigüedad, capital de este principado desde 1278, puesto que Vella se traduciría del catalán (lengua oficial) como “La Vieja”

Volviendo a las razones que convierten a este principado en un verdadero paraíso comentaros que, para la mayoría de españoles (especialmente catalanes, que por ahora incluyo como tales, sic) y franceses, visitar Andorra y cruzar sus controles aduaneros, solía y suele ser sinónimo de una escapada rápida con el objetivo de cargar el coche de chocolate, tabaco, azúcar, alcohol o cámaras de fotos.

Y es que los impuestos mucho más bajos en dicho país (los productos no estaban sujetos a IVA –ahora disfrutan de un Impuesto General Indirecto equivalente al IVA pero que solo del 4,5%-, y el Impuesto de Sociedades no lo conocían –ahora es solo del 10%-) suponían y aún suponen, con toda seguridad, un buen imán para los inversores y turistas, aunque este típico turismo de compras haya ido ya perdiendo algo de fuerza.

Otra de las razones para ser considerado paraíso es que ha ido tomando verdadero protagonismo un fortísimo turismo de balnearios y como no, para los aficionados al deporte blanco. Esquiar y todo lo relacionado con este deporte, sin duda, es uno de los grandes atractivos del pequeño país en invierno. Y esa fue, también, mi excusa para, hace muchos años acercarme también a conocer una de sus bonitas pedanías, Pas de la Casa, y sus nevadas laderas que le convierten en un verdadero paraíso blanco.

Aunque si no sois de esquiar, o no podéis ir en invierno, otra razón que os puede convencer para hacer una recordada visita a este pequeño país es el atractivo del románico que invade cada rincón de este principado que comenzó su andadura histórica con fuerza en la Alta Edad Media.

Por último, mencionar que, sin duda, una de las principales razones para visitar Andorra es si sois afortunados, es decir, si os podéis permitir un alto tren de vida y guardar vuestro dinero negro como el carbón (conseguido de manera fraudulenta y ajena a la Hacienda española) en uno de sus numerosísimos bancos (objetivo de la banda del Gran golpe en la pequeña Andorra).

Como muchos ya sabéis, este principado es conocido por ser un paraíso (aunque por la entrada de impuestos mencionada ya no se considera un paraíso fiscal) donde, durante años, han sabido guardar bien el secreto bancario y con ello, dado cobijo a muchas de las amasadas fortunas de dinero negro… especialmente catalanas, de algunas familias muy conocidas políticamente.

A modo de anécdota, en la novela recomendada, el propio delincuente y protagonista, Hugo Tiburón, se cruza en la calle principal de Andorra la Vella, con uno de los hijos –cambiando el nombre- de una de estas familias, al que llamará, sin embargo, en un guiño muy elegante, Joan Pujolás:

  • ¿Lo conoces? – preguntó Sayuri.
  • Es el hijo del President… Es más peligroso que un mono con una escopeta de feria.
  • Cuánto cabrón…

Por todo lo comentado, estaréis de acuerdo conmigo en que, Andorra merece ser bien conocida como un verdadero paraíso en blanco pero, sin duda, por el tipo de dinero que se mueve incesante en sus fronteras, también en negro.

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