Cracovia (III): las minas de sal de Wieliczka

A unos 14 kilómetros al sureste de Cracovia (ciudad comentada en posts anteriores: Cracovia (I): historia, Plaza del Mercado y Wawel; y Cracovia (II): otras joyas del centro histórico, Kazimierz y el Gueto) se encuentra una bella localidad llamada Wieliczka,

y debajo de ella están sus famosas minas de sal, Patrimonio de la Humanidad  y un fantasmal mundo de pozos y cámaras esculpido a mano (sí, a mano ya que no es una mina de galerías donde había sal sino que todo, tanto las paredes, el suelo y el techo, son de sal) a partir de bloques de sal.

Son las minas de sal más antiguas de Europa y vienen siendo explotadas desde el siglo XIII, siendo el objeto de deseo y disputa de numerosos reyes e imperios (recordamos que tal fue su valor y riqueza que la palabra salario viene de sal). Actualmente son solo una explotación turística (por cierto, la visita debe ser guiada, y en español hay unos horarios, por lo que no vayáis sin haber reservado entrada y visita), mantenida nada más y nada menos que por tres centenares de mineros y/o personal de mantenimiento.

Sus 300 kilómetros de túneles están distribuidos en nueve niveles, el más profundo de los cuales desciende hasta los 327 metros bajo tierra. La sección abierta al público (¡solamente se visita el 1% de lo que hay!), está compuesta por 22 cámaras comunicadas por galerías a una profundidad de entre 64 y 135 metros (que se bajan a pie… y se sube en ascensor).

Podrás recorrer por dentro este microclima famoso (no hay humedad) por sus propiedades conservantes y curativas (a unos 235 metros de profundidad hay un sanatorio dedicado a afecciones alérgicas crónicas, ofreciendo tratamientos que incluyen estancias de una noche allí abajo), pero, para que os podáis hacer una idea, es tal la dimensión de la mina y del agujero gruyère horadado en la tierra (es decir, sal) que están pensando inundar de arena los cuatro pisos inferiores para garantizar que aquello no se desmorone y la ciudad de Wieliczka no se hunda con ella.

Otra curiosidad es que, a lo largo de los siglos, mientras picaban la sal, se ha tenido que ir apuntalando cada cámara y cada túnel con madera, y debido a eso, ya no queda ni un solo bosque cercano a Cracovia.

Uno de los lugares o cámaras más impresionante del recorrido es la Capilla de St. Kinga, una enorme sala decorada con estatuas y monumentos religiosos con sal de la mina, y bautizada en honor a Nicolás Copérnico. Como decía, todo es de sal, desde los candelabros hasta los retablos, y en la capilla, de vez en cuando, se celebran misas y conciertos. Para culminar este templo subterráneo (1895), a título informativo, mencionar que dos hombres trabajaron durante 30 años, extrayendo unas 20.000 toneladas de mineral salado.

Como último comentario, además de la mencionada capilla, mencionar que en el interior de las Minas de Sal de Wieliczka hay un restaurante donde incluso se celebran bodas. También otras capillas, salón de fiesta-baile para bodas, tiendas, museo, etc… incluso lagos subterráneos, como el de la cámara de Eram Baracz, cuyas aguas contienen 320 gramos de sal por litro. A continuación os dejo algunas fotos del espectacular recorrido

¡Realmente impresionante! Y que debe visitarse ¡sí o sí!, cuando te acerques a Cracovia.

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