El Camino de Santiago (II): Navarra y La Rioja

Camino_de_Santiago_rutasSe dice que el Camino de Santiago empieza en casa de cada uno, pero, como, con toda probabilidad, desde vuestra casa no está señalizado el recorrido hasta la tumba del Apóstol, lo primero que tendréis que hacer es viajar hasta el lugar de inicio de vuestra peregrinación, sea la ruta que sea.

Nosotros, los cinco que iniciamos esta aventura, lo primero que hicimos fue tomar un autobús de Madrid a Pamplona, y desde allí, otro que nos acercara hasta Roncesvalles.

Colegiata RoncesvallesNada más llegar a la hermosa Colegiata, ya por la tarde-noche, como había muchísima gente, montamos las dos tiendas de campaña que llevábamos (más kilos a transportar pero aconsejable si vais en bici, ya que los peregrinos a pie tienen preferencia en todos los albergues -independientemente de los kilómetros que hayan hecho ese día-). Tras cenar, recibimos junto con otros peregrinos allí presentes la bendición, sin duda uno de los momentos más conmovedores del viaje.

erroComenzamos el Camino por la mañana tempranito: los primeros kilómetros se guardan todavía en mis recuerdos por la belleza del recorrido inicial, y como una imagen vale más que mil palabras os adjunto una foto del bosque de Erro.

Después vendría la emocionante bajada hasta Zubiri, y dejando Villaba a la derecha, localidad famosa por ser residencia y cuna del gran ciclista Miguel Induráin, y tras ya unos cuantos kilómetros en las piernas (poco habituadas aún), llegamos a la capital navarra (en este caso cuna paterna) hasta llegar a su Catedral, y pedaleando por donde los famosos toros de San Fermín lo harían escasos días después.

Tras la visita, sello y avituallamiento correspondiente, tranquilamente decidimos dirigirnos hasta un albergue en Cizur Menor, a las afueras de Pamplona. Nada más dejar las bicis a buen recaudo, primer reventón de rueda de unos de los amigos (llevad con vosotros candados y el kit anti-pinchazos). El día acababa, tocaba descansar después de casi 50 kilómetros… por cierto, un plato de espaguetis nunca me supo mejor.

A la mañana siguiente, salimos de Cizur Menor con unas agujetas de esas que no se olvidan (y en el caso de un amigo, unas buenas rozaduras por hacer la tontería de llevar ropa interior debajo el culote o pantalón ciclista) hacia Puente de la Reina, parada intermedia del día. Veréis su precioso puente románico:

Puente_de_la_ReinaTras una buena marcha continuaremos hasta Estella donde realizamos la penúltima parada de esta segunda etapa. Recomiendo cruzar también su famoso puente y hacerse una foto en su peculiar pendiente.

Bodegas_IrachePasado Estella decidimos hacer final en Irache. Lo primero que hicimos fue visitar la fuente de vino… ¡sí es gratis! pero no esperéis nada bueno a cambio. Después de intentar buscar hueco en el albergue correspondiente, habíamos llegado demasiado tarde, pero el Camino depara sorpresas: conseguimos que el encargado del semiabandonado Monasterio de Irache, nos dejara dormir dentro.

Aviso que ahora es imposible pernoctar allí, ya que desde el 2006 forma parte de la red de Paradores Nacionales. Dormir en un solitario monasterio no es nada habitual (tampoco cómodo, en el suelo especialmente) e incluso da cierto “yuyu” quedarnos solos entre aquellos muros centenarios; pero, sin duda, fue una de esas noches a recordar por los presentes… dormirnos mientras veíamos la noche estrellada a través del marco incomparable de los arcos de su claustro plateresco del siglo XVI, ¡no tiene precio!.

Logroño fue el destino final de la tercera etapa, para ello recorrimos 43 kilómetros en los que el paisaje os invitará a desplazaros entre barrancos hasta Viana. Desde aquí nos iremos despidiendo de Navarra, recorrida de norte a sur y de este a oeste durante 140 kilómetros, y entraremos en La Rioja.

A Logroño conseguimos llegar a una hora prudente, e incluso por ello, nos dieron plaza en un mega albergue donde en literas medio dormimos entre los diversos registros de ronquidos que existen. Antes nos dimos un paseo por la zona de marcha cercana a la Plaza Mayor de la ciudad (¡era Saturday night!) a tomarnos un par de cervezas. La verdad es que no había mucho cuerpo para alargar la noche, pero más cierto es que tampoco ayudaban las pintas que llevábamos entre gente tan arreglada como Tony Manero.

NájeraAl día siguiente conseguimos madrugar en Logroño y salimos raudos hasta la parada intermedia siguiente: Nájera y su monasterio. Las piernas de todos respondieron bien, y los 30 kilómetros primeros del día los hicimos en un suspiro: el suave paisaje riojano de esta etapa, empapado de vid y árboles frutales, con anchos caminos de tierra llanos y sin excesivas pendientes, ayudaban a avanzar rápidamente.

Una vez visitamos el monasterio y mirando nuestros relojes, decidimos entonces no seguir por el Camino “oficial”… era una oportunidad magnífica de conocer San Millán de la Cogolla. Y sin saber realmente muy bien dónde íbamos, nos desviamos unos kilómetros:

Mereció la pena sin duda conocer los Monasterios de Yuso y Suso, Patrimonio de la Humanidad y fundados por San Millán en el siglo V. Tienen elementos visigóticos, mozárabes y pre-románicos, predominando el mozárabe del siglo X. Son conocidos por ser la cuna de la lengua castellana (en torno a su sriptorium, biblioteca y archivo un monje escribió por primera vez, de forma consciente, el habla del pueblo castellano)

iñigo_en_bici.jpegSigo con el cuaderno de bitácora del viaje: después de la visita a San Millán, la vuelta al itinerario francés del Camino fue más difícil de lo esperado, la climatología había empeorado ostensiblemente y la tormenta de verano convirtió los muchos kilómetros extras en un calvario de viento y agua.

De todos modos pusimos “al mal tiempo buena cara” como se puede ver. Llegamos, de todos modos, muy cansados.

La siguiente parada del Camino era un lugar emblemático del mismo: Santo Domingo de la Calzada, fundada por un ermitaño homónimo que se dedicaba a atender a los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela.

Santo_Domingo_de_la_CalzadaA Santo Domingo se le atribuyen varias curaciones milagrosas de peregrinos además del famoso milagro del gallo y la gallina por el cual el Santo salvó a un joven de morir ahorcado injustamente acusado de robo. Cuando el muchacho y los padres se dirigieron a ver al alcalde, el cual creía muerto al muchacho y se disponía a cenar un gallo y una gallina asados éste exclamó: ¡Vuestro hijo está tan vivo como estas aves que me voy a comer!. En ese momento las aves saltaron del plato y se pusieron a cacarear. En la Catedral se localiza el famoso gallinero donde el gallo y la gallina que viven en su interior recuerdan este famoso milagro. Cuando la visites no te pierdas el sepulcro del Santo, sus capillas, el claustro y como he mencionado antes, el célebre gallinero.

Nosotros, tras la visita mencionada, hicimos otros veinte kilómetros para llegar a tierras burgalesas (siguiente post). Adjunto perfil de ruta de estas primeras etapas en tierras navarras y riojanas:

EtapasRoncesvallesBelorado

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