El Camino de Santiago (III): Burgos y Palencia

IMG_1976Nuestro Camino continúa en la provincia de Burgos, con una larga etapa de casi 50 kilómetros. Lo más destacable es la soledad de los caminos por los Montes de Oca. Pistas forestales cercadas de robles, pinos y brezos que nos conducen así hasta la famosa, y de visita obligada, Catedral de Burgos.

Dedicada a Santa María, es una de las más bellas construcciones góticas españolas (no en vano es Patrimonio de la Humanidad y, a diferencia del galardón otorgado a otras ciudades españolas, el templo lo recibió de forma independiente al resto de la ciudad).

Su construcción se remonta a primeros del siglo XIII, sobre el antiguo edificio catedralicio románico y de esta primera época puede apreciarse su fachada principal.

Es precisamente en esta fachada de Santa María, en su cuerpo central, donde se encuentra uno de los elementos más singulares del templo: un gran rosetón enmarcado por un arco apuntado, dando forma a una espléndida estrella de seis puntas: la estrella de David.

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Las torres del edificio se añadieron en el siglo XV y rompen el aire gótico clásico, reflejando una influencia típicamente alemana.

PapamoscasYa en el interior, nada más pasada la puerta principal y a mano izquierda, destaca en las alturas (en el gótico se pretendía “alcanzar la cercanía con Dios”) la célebre figura del papamoscas, un autómata construido en el siglo XVIII –sustituto de otro anterior– que se encarga de dar las horas puntualmente, ayudado en la tarea por el no menos famoso martinillo. También destacar las numerosas capillas que pueblan su interior, la tumba del celebérrimo Cid Campeador y su esposa Doña Jimena, así como el hermoso claustro anexo al edificio principal.

Al día siguiente, y dejando la bella ciudad de Burgos atrás nos internamos de verdad en la meseta de la sobria Castilla, en compañía de nuestras sombras y sin arbolado donde guarecerse de los rigores de la meteorología, el temido sol estival de julio nos pegaba bien en nuestras espaldas, descubriendo un paisaje austero, con largas rectas a más de ochocientos metros de altura sin más compañía que grandes extensiones de cereal y ningún horizonte aparente. Pasamos Hontana y llegaremos a Castrojeriz.

CastrojerizSin nada reseñable durante horas de pedaleo intenso mencionar que eso sí, los cinco comenzamos por primera vez a imponer distintos ritmos de marcha, distanciándonos kilómetro a kilómetro entre nosotros. En mi caso personal, en algunos tramos me convertía sin duda en el “coche escoba” por varias excusas: físicamente no íbamos todos igual (lo sé, es un modo pomposo de decir que yo iba peor, pero tenía que intentar quedar bien), otro motivo es que tampoco tenía ninguna prisa con todo el verano por delante. De todos modos, y siendo práctico, daba igual… era el que llevaba el mapa por lo que me tenían que esperar irremediablemente.

De todos modos, una recomendación os regalo (tomadla que pocas cosas son gratis): uno de los grandes errores más comunes es, ya sea a pie o en bicicleta, seguir el ritmo de tus acompañantes. No todas las personas tenemos el mismo ritmo de marcha (hay personas por ejemplo, que suben mejor, otras que en cambio descienden más rápido que otros los puertos) ni todos tenemos igual el día (según nos hayamos levantado, podemos tener más o menos ganas). Sea por la razón que sea, aprovechad para quedar en sitios intermedios, pero realizad el viaje a Santiago con el ritmo y fuerzas que os apetezca en cada momento.

Bueno, después de los consejos anteriores, seguimos hacia Frómista, antes Burgos se funde a orillas del Pisuerga para recibir a Palencia. De Frómista lo más destacable sin duda es la belleza de la iglesia románica de San Martín:

Frómista Después, la llanura y la monotonía (“minimalista” dirían algunos) de un Camino en dirección a Carrión de los Condes. Situada en la vega del río Carrión, Carrión de los Condes constituye uno de los lugares más ricos en arte, historia y monumentos de toda la ruta (la iglesia de Santa María, la de Santiago, el convento de las Clarisas y el Monasterio de San Zoilo, además de ermitas y calzada) lo que es decir mucho.

Entre Carrión y Calzadilla de la Cueza, nuestra siguiente parada, mediaban 17 kilómetros sin población alguna (id provistos de agua), gran parte de ellos por la desprotegida recta de la Vía Aquitana. Tocaba descansar tras un día caluroso, y no me digáis porqué, la memoria es así de caprichosa, no me acuerdo en que albergue dormimos y sin embargo, aún recuerdo aquellos huevos con patatas y chorizo que remataron esa larga jornada de 60 kilómetros.

Nos levantamos para dejar atrás la provincia de Palencia, pararemos en Sahagún (ya provincia de León y objetivo del último y próximo post)

Os adjunto perfil de ruta de estas etapas por tierras burgalesas y palentinas:

EtapasBeloradoCalzadilla

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