El Índice del Miedo (Robert Harris)

PortadaElíndicedelmiedoRobert Harris es un escritor británico de temática tan variada como amena, lo que suele llamarse un escritor de superventas. Aunque la mayoría de sus novelas se podrían clasificar dentro del género del thriller, ha escrito novelas históricas inspiradas en la Antigua Roma: Pompeya y la trilogía Imperium. También ficción histórica: Patria, una policíaca ambientada en una Alemania en la que Hitler ha ganado la II Guerra Mundial y por lo tanto la mayoría de sus crímenes han sido silenciados; El Hijo de Stalin; o Enigma, que fue llevada al cine hace un par de años con Kate Winslet de protagonista. Y ficción política contemporánea como El Poder en la Sombra.

En este caso, El índice del miedo, es un thriller ambientado en el mundo de las altas finanzas y los “hedge funds” (dicho en palabras no técnicas, un tipo de fondos de inversión de alto riesgo, que pueden ser tremendamente rentables o llevar a la ruina a sus inversores).

La novela, ambientada en Ginebra, nos presenta a Alex Hoffmann: un auténtico genio, un físico que trabajó en el CERN de Ginebra, y que ha creado un software o algoritmo de inteligencia artificial, capaz de pensar por sí mismo y capaz de predecir los movimientos del mercado financiero. En el primer capítulo Hoffmann recibe por correo una primera edición de La expresión de las emociones en los animales y en el hombre, de Charles Darwin, en la que vienen señaladas las páginas dedicadas al miedo. Poco después, un desconocido burla todos los sistemas de seguridad de su mansión y al verse sorprendido por Hoffman, deja a éste inconsciente y huye. Las veinticuatro horas siguientes serán una pesadilla para Hoffman persiguiendo al extraño ¿ladrón?.

Todo esto sucede la noche anterior a una importante reunión en la que junto a su socio Hugo Quarry (un corredor de bolsa, que años atrás ve el potencial de Alex, convenciéndolo para que abran su propia empresa) han de presentar su última versión del algoritmo creado por Hoffman, el Vixal-4, que supone una gran mejora en el software de gestión automática. Con esta operación esperan captar más de 1.000 MM $.

A partir de aquí podría seguir; pero me cargaría el suspense de la novela, aunque debo advertir que es predecible y se intuye bastante bien. De ágil lectura, a mí me pareció muy entretenida.

Y por lo que recomiendo especialmente su lectura es porque, amén de recordarnos algunos de los sitios más conocidos de la ciudad de Ginebra, Harris reconstruye, con gran realismo, un escenario que, a pesar de que puede sonar a ciencia ficción, creo que puede estar más cercano a la realidad (evidentemente, con las dosis de exageración que le permite la novela) de lo que podría parecer: escrita en 2011 nos acerca bastante bien a la crisis financiera y de deuda que sacudía el mundo occidental por aquellos días. Además, hay algunas ideas que quedan implícitas que darían para más que un debate sobre finanzas y el “peso” que están tomando las finanzas cuantitativas, operaciones especulativas que ejecutan programas automáticamente y que consisten en decenas de miles de operaciones que ocurren en décimas de segundo para aprovechar diferencias infinitesimales en precios, y que consiguen beneficios, gracias a su masivo volumen, y sobre todo… al miedo de los inversores (que da título a novela y que deberás leer para entender perfectamente como concepto financiero)

Se podría argumentar que todo este tipo de operaciones “infla” precios y están totalmente desconectadas de la economía real, dando lugar a “burbujas especulativas” o “beneficios irreales”. Sin embargo, no creo que este blog sea el mejor lugar para ello.

Por último mencionar que, como dato tristemente real, la novela también menciona que cuando se canceló, a mediados de los 90 un proyecto de acelerador de partículas en EEUU una generación de jóvenes físicos teóricos aprovechó todo su talento para dedicarse a programar software financiero en Wall Street, con lo que la ciencia con toda seguridad salió perdiendo y las finanzas ganando. Vista la diferencia entre la economía “real” y la “financiera” ¿en realidad no perdimos todos?

Si queréis leer El índice del miedo, y pasar un buen rato, sus 334 páginas se leen casi del tirón, tenéis disponible la novela en amazon.

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