El jardín de bronce (Gustavo Malajovich)

El_jardín_de_bronce_portadaHace unos meses ha llegado a las librerías, y en mi opinión para quedarse, la primera novela del escritor argentino Gustavo Malajovich.

Acompañada por una excelente campaña de marketing y un bajo coste, así como buenas críticas de lectores y medios de comunicación (“Uno de los thrillers más apasionantes que se haya escrito durante los últimos veinte años” La Nación), lo primero que debo afirmar es que coincido con dichas críticas, es una de las mejores novelas de este género que han venido últimamente desde esa tierra maravillosa de nombre Argentina. Y con más mérito, si cabe, y si tenemos en cuenta, que estamos hablando de un escritor novel (aunque éste sea ya un cincuentañero).

Antes de intentar resumiros la novela, sin destripar nada por adelantado, simplemente os plantearé la primera frase del preámbulo a modo de aperitivo de lo que podéis esperar en sus 600 páginas: “Hoy, en el barranco, sucedió algo terrible. Tuve que matar a papá.”

De este modo, comienza a tejerse una fantástica e hipnótica tela de araña en las que quedaréis atrapados, sintiendo como vuestra, la angustia de su protagonista, Fabián Danubio; un padre que buscará en un gris Buenos Aires (mencionar que también parte de la historia transcurre en el conocido río Paraná), y sin desfallecer, cualquier pista que le lleve al paradero de su hija pequeña. Ésta, con tan sólo cuatro años, desaparece misteriosamente junto a su cuidadora, sin dejar pistas tras de sí. El tiempo pasará irremediablemente, sin embargo Fabián no se encontrará sólo en su búsqueda: un curioso detective privado, Doberti, conseguirá encontrar años después el hilo casi invisible que la policía porteña (bonaerense es el gentilicio utilizado para la provincia de Buenos Aires y no para la Capital Federal) no había sido capaz de localizar. El problema es que, cuanto más se revuelven Fabián y Doberti en la telaraña (metáfora que me permito y que entenderéis si decidís leer esta novela que os recomiendo), más llamarán la atención del quelícero o arácnido que la tejió; cada vez más presos en su entramada seda, quedando a su merced y de su mortal aguijón...

Además de la trama principal o argumental, la historia se adereza perfectamente con otros ingredientes que en mi opinión acompañan muy bien a ésta: entre ellos, por ejemplo, personajes oblicuos que acompañarán o no en su búsqueda a Fabián; sucesos (trágicos en su mayoría) que marcarán un antes y después, que nos llevarán a callejones sin salidas o que producirán giros insospechados en su vida; así como lugares importantes en el desarrollo existencial de su protagonista. Por cierto, la constante alusión a las calles de Buenos Aires (ya no se me olvidará nunca la Avenida Álvarez Thomas) me servirán de excusa para escribir un post sobre la capital argentina, y que tuve la oportunidad de conocer hace ya, algunos años. Del mismo modo, como también la trama transcurre al norte de la capital bonaerense, en el río Paraná (donde se desarrolla el trepidante final de la novela) me permitiré la licencia de recomendaros remontar este famoso río hasta su lugar más famoso, y donde el Paraná se encuentra y une con el río que da nombre a unas hermosas y majestuosas cataratas, Iguazú.

Volviendo a la novela, El jardín de bronce (sobre el título no debo adelantar nada pero guardará mucha importancia en la historia) resulta por momentos dura pero sin embargo, y desgraciadamente, de constante actualidad; que traerá a vuestra memoria, sin duda, otras tristes famosas desapariciones y secuestros infantiles. Incluso, si sois padres (o no, no es condición necesaria y suficiente), podréis identificaros con el sufrimiento de su protagonista, un personaje común trasladado a una situación terrible ¿reaccionaríamos de igual forma ante el infierno que le toca vivir?

En resumen, y para finalizar, comentar que, aunque el autor se recree en algunos aspectos con demasía, recoge, en mi opinión, todo lo necesario para convertirse en un thriller completo; al que no le falta ninguno de los ingredientes básicos en este tipo de género, incluyendo un espectacular final (de matrícula de honor, las últimas 100 páginas se devoran sin tomarse ni una pausa) aderezado además, por grandes dosis dramáticas y de la novela negra más clásica … ¿qué más se puede pedir?

Os recomiendo, que si tenéis oportunidad, os hagáis con esta adictiva novela (por ejemplo en amazon), y que disfrutéis de su lectura tanto como lo hice yo.

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