Estocolmo (III): recorriendo la capital sueca

Los que seguís esta serie de posts lo sabéis, pero para los que no, haré un breve recordatorio a modo de introducción: corría un sábado, 23 de junio de 2018 (entrada del solsticio de verano, fiesta nacional en Suecia); se jugaba el mundial de fútbol en Rusia (para olvidar, el papel español); un montón de matrimonios de amigos habíamos llegado el viernes tarde a Estocolmo.Era un viaje organizado por nuestro amigo de toda la vida (sueco, sueco, sueco), que seguirá en el anonimato que me pidió; la mañana la habíamos dedicado a pasear y conocer el Gamla Stan o Ciudad Vieja; y habíamos disfrutado con mayúsculas de un impresionante almuerzo de gastronomía sueca, invitados por nuestro amigo en el Grand Hôtel de Estocolmo.

Comenzaba la tarde y todavía nos quedaban por ver muchas cosas de la ciudad.

Algunos prefirieron disfrutar del fútbol y el ambiente, jugaban Suecia-Alemania (por cierto, partido que ganó el segundo en el tiempo de descuento por dos goles a uno) y tomar cervezas en alguna de las muchas terrazas superanimadas de Östermalm (por cierto visitad el mercado de comestibles de este barrio, superchulo y recién renovado); eso sí, terrazas con calefactores y mantas que los suecos, como veis, van con faldas y a lo loco…

Otros, sin embargo preferimos seguir conociendo la ciudad y por ejemplo, acercarnos hasta el Metro, una opción turística muy barata (además nos echamos unas risas y lo pasamos muy bien… aunque algunas mejor que otras), que te permitirá conocer este curioso underground sueco que ostenta el título de ser la galería de arte más larga del mundo gracias a que, 90 de sus 100 estaciones, incorporan obras de arte de reconocidos artistas del panorama artístico internacional.

La primera en encabezar este listado tan artístico (solo os mostraré alguna de ellas) no podía ser otra que la Estación Central de Estocolmo o T-Centralen. Es la estación de metro más transitada de la capital escandinava y fue la primera estación que incorporó pinturas de 12 artistas, allá por el año 1957, cuando fue diseñada por Peter Celsing.

Quizás la estación de Kungsträdgarden (línea azul) pueda ser la más bonita de toda la red de metro, e incluye una especie de jardín subterráneo con rincones exclusivos para réplicas de esculturas.

Situada en la Isla de Kungsholmen, la estación de Rådhuset simula una auténtica cueva natural de arenisca. Sigvard Olsson creó en 1975 esta representación tan llamativa donde destaca la columna gigante que se adentra y desaparece en el techo o las dos botas ancladas al techo de una de las paredes.

También en la línea azul tenemos la estación de Västra skogen, otra de las estaciones cuyo diseño utiliza la arquitectura orgánica y la simulación de excavaciones directas en la roca madre, en este caso, teñidas con tonos grisáceos a los que se incorporan llamativos y coloristas mosaicos de azulejos.

Como dato destacado, Västra skogen tiene las escaleras mecánicas más largas de Europa Occidental, con una longitud total de 66 metros y un desnivel de nada menos que 33 metros!

Y saliendo del metro, aprovechando que lo tomábamos (vosotros podéis hacer lo mismo) podremos acercarnos hasta el famoso Ayuntamiento rojo de Estocolmo.

Para su construcción se dice que se usaron nada menos que 8 millones de ladrillos rojos y fue inaugurado en 1923 y en este sitio se entregan los Premios Nobel cada 10 de diciembre (en el Salón Azul se lleva a cabo el famoso banquete y en el Salón Dorado se celebra la fiesta con algunas de las mentes más brillantes del mundo).

Pero amén de su famoso interior el Ayuntamiento bien merece una visita por sus espectaculares vistas al lago Mälaren (agua dulce gracias a unas presas) y su torre de 106 metros de altura. Si además pillas el atardecer y un precioso globo sobrevolando Estocolmo podrás disfrutar de imágenes como las siguientes:

Tras disfrutar del paseo, tocó vuelta a las terrazas y reagrupamiento con los amigos más aficionados al fútbol, cenar y conocer la noche sueca. Pero eso es otra historia que deberá permanecer bajo secreto de sumario. Como única pista de lo que la noche dejó, y para acabar, una pregunta ¿cómo se dice? ¿muéransen o muéranse? 🙂

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