Ginebra… sin tónica

Puente del Mont BlancAunque es una obviedad, y en español se diga igual, no debe confundirse el nombre de la ciudad de Ginebra con la bebida espirituosa, tan actualmente de moda, del mismo nombre. El origen de ambas es completamente diferente: la bebida (nacida en Holanda, no en Inglaterra como piensa todo el mundo) viene de la palabra francesa genièvre (enebro). La ciudad de Genève, viene del nombre de origen céltico genu/genawa, que significa "estuario".

Si hablamos de la bebida debemos recordar que comenzó a hacerse famosa cuando el Imperio Británico se extendía por todo el mundo: en la India la malaria afectaba mucho a los soldados británicos, y para combatirla, la compañía Cadbury Schweppes creó en 1783 un remedio popular a base de agua con quinina: la tónica. Y como ésta era muy amarga, los soldados comenzaron a equilibrar su sabor con ginebra (Bombay, destilada en dicha ciudad). Ahora la tónica no tiene tanta quinina pero el empuje de dicha bebida combinada (el gin tonic) ya había despegado… hasta ahora.

Sin embargo, si hablamos de la ciudad escenario de la novela El Índice del miedo comentada en al anterior post (y que tuve la oportunidad de visitar de paso en un viaje a Lyon, hace ya algunos años), lo primero es comentar mi impresión al pisarla: Ginebra es una ciudad pequeña, discreta y plácida. Especialmente tan tranquila, limpia y silenciosa que parece destinada a ser visitada pero no para ser vivida, como si le faltara algo… Sin embargo, llevándome la contraria, está considerada año tras año como una de las mejores (eso sí también de las más caras) ciudades para vivir… en mi humilde opinión, y pese a dichas encuestas, aprovechando el símil con la bebida del mismo nombre, parece una ginebra pero "a palo seco"; es decir, aburrida, como si le faltaran las burbujas chispeantes de la tónica.

Actualmente, como recoge en la novela comentada su autor Robert Harris, Ginebra es la ciudad elegida por muchos de los “magos” de las finanzas para vivir (como ejemplo, los altos ejecutivos de la “City londinense” están mudándose allí por sus impuestos más bajos), aunque procuran pasar desapercibidos escondidos en grandes mansiones casi blindadas. Sin embargo (como el detective de la novela mencionada) pocos pueden permitirse vivir en ella, por lo que el lado francés suele ser la verdadera residencia de muchos.

En la frontera suiza con Francia, Ginebra está situada entre los picos cercanos de los Alpes y la cordillera de los colinos del Jura, en la bahía (=estuario) que el Ródano forma al salir del Lago Lemán. Su símbolo más conocido es el “Jet d'eau", un surtidor de agua de 140 metros de altura precisamente en la orilla de dicho lago. 500 litros de agua por segundo son disparados a una velocidad de 200km/h. A veces la apagan, cuando hace viento o mucho frío. Pero cuando está encendida, se ve desde toda la ciudad.

Jet d'eau

En la orilla derecha del lago se halla la mayoría de los hoteles grandes y muchos restaurantes. Mediante un  taxi acuático llamado “Las Mouettes” podremos pasear hasta la otra orilla, la izquierda, y donde se halla el casco antiguo de la ciudad, así como su barrio de compras y comercial. En este barrio destacaremos la Place du Bourg-de-Four, la plaza más antigua de Ginebra, la catedral de San Pedro o St-Pierre (encaramada en lo más alto de una de las colinas sobre las que se fundó la antigua Genava romana, su fachada es inmensa, rematada por dos torres. Del interior, sencillo pero impresionante, desnudo tras la reforma del protestantismo que eliminó esculturas y altares, nos debemos quedar con la capilla de los Macabeos, coloridamente decorada en el más puro neogótico del siglo XIX), y la calle Grand-Rue donde nació el filósofo ilustrado Jean-Jacques Rousseau (famoso por El contrato social, me quedo con una de sus frases más célebres: “es verdaderamente libre aquel que desea solamente lo que es capaz de realizar y que hace lo que le agrada”)

Street clock on the wall.

Otras visitas típicas de la ciudad son sus parques (Bastion Park, Batie Woods o el Jardín Inglés), perderse por los barrios de Les Grottes y Saint-Gervais, la Ópera de Ginebra (Gran Théâtre), o el Museo Internacional de Relojes, ya que como muchos sabéis, los suizos (no me refiero a los bollos sino a sus ciudadanos) además de ser famosos en el mundo entero por su chocolate y ser tristemente un lugar de encuentro de todos los defraudadores de impuestos y dinero negro, también son conocidos por la precisión y belleza de sus relojes.

También merece la pena visitar el Museo Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, ya que Ginebra es conocida además por ser la sede de numerosos organismos internacionales como por ejemplo la sede europea de la ONU, la OIT, la OMS o la mencionada sede principal de la Cruz Roja (cuya bandera es curiosamente la invertida en colores a la suiza). Por este motivo, Ginebra se llama también "capital de la paz" (y por la neutralidad militar del gobierno suizo que ni siquiera cuenta con ejército), combinando una tradición humanitaria con un aire cosmopolita.

Por último, (lo sé no he sido muy extenso, pero en mi opinión y que me perdonen todos los amantes de esta ciudad, tampoco Ginebra -la ciudad- da para mucho más) comentar un destino atractivo fuera de la ciudad es la montaña Salève, que se halla en el cercano país vecino Francia. En menos de cinco minutos un teleférico te llevará a una altura de 1100 metros, pudiendo disfrutar de una vista singular a la ciudad (el Jet d’eau incluido), la cordillera alpina (donde tuve la oportunidad de esquiar en otro viaje) y el Montblanc.

- Projection: Equirectangular (2) FOV: 168 x 58 Ev: 13.81

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