Historia de dos ciudades (Charles Dickens)

Muchos de vosotros conocéis distintos libros cuyo escenario elegido como fondo literario, o cuya trama, transcurre en la capital francesa, París; conocida como la ciudad del amor, o también como la ciudad de la luz (Ville Lumière).

A modo de ejemplo, podríamos citar la original y surrealista “contranovela” Rayuela de Julio Cortázar (que además fue escrita en París); o El perfume: historia de un asesino, del escritor alemán Patrick Süskind (bestseller mundial y conocida novela gracias también a la película del mismo nombre), donde París es el telón de la primera y última cuarta parte en la vida de Jean-Baptiste Grenouille, un asesino que tiene más desarrollado el olfato que el resto de las personas y que, sin embargo, carece de un olor propio, pasando su vida en búsqueda de nuevos olores, pero especialmente, en la búsqueda del suyo.

París bien vale una fiesta, una obra “menor” de Ernest Hemingway, también podría ser otro ejemplo de París como protagonista de una novela (sobre todo en cuanto al despliegue de lugares que el autor menciona donde comer y beber, una obsesión ya comentada en otros posts míos anteriores -ver La Habana-).

Sin embargo, y pese a los numerosos ejemplos mencionados y muchos otros, finalmente me he decidido por traeros, en esta ocasión, la recomendación de que leáis uno de los más maravillosos clásicos de la literatura universal y que debemos agradecer al enorme Charles Dickens, Historia de dos ciudades.

Siempre es muy difícil precisar cuáles son las ventas de un libro (lo que se llama superventas o bestseller), pero ateniéndonos a fuentes más o menos fidedignas (y sin incluir libros políticos –Mao Zedong ostenta ese ranking- o religiosos, por lo que dejaríamos fuera la Biblia o el Corán, y no incluyendo sagas –Harry Potter o Crepúsculo como ejemplo- sino obras individuales) la lista histórica la encabeza El Quijote, con unas ventas estimadas superiores a los quinientos millones de ejemplares.

Como curiosidad, en segundo lugar, con más de doscientos millones de ejemplares, está Historia de dos ciudades, editada por primera vez en 1859. La cual, por cierto, podéis conseguir gratis en kindle unlimited (amazon).

¿De qué va? Corren tiempos turbulentos, anteriores a la Revolución Francesa, y dos hombres se enamoran de la dulce Lucie Manette, hija del doctor Manette, un hombre que pasó largo tiempo preso en la Bastilla por culpa de un malvado aristócrata. La llegada de la Revolución pondrá a prueba el valor y el honor de ambos.

Aunque la trama no es puramente histórica, pese a narrar el marco de los hechos acaecidos en 1789, anteriores a Dickens, en la famosa ciudad de  la luz (una denominación que puede deberse al fenómeno del siglo XVIII –Siglo de las Luces- conocido como Ilustración y que convirtió a París hasta entonces en la capital mundial de la filosofía, el pensamiento político y la cultura merced a figuras del renombre de Voltaire, Diderot, Rousseau, Montesquieu, etc.) nos encontraremos más bien ante una historia sobre el sacrificio y la redención, en unos términos casi heroicos, y muy apoyada en un sentido fatalista de la existencia. Donde dos ciudades se convierten en escenarios de la trama: contradictoriamente a lo comentado, Londres es la luz y el orden, y en contraposición, París es la oscuridad y el caos. Y en la cual, su autor nos hablará del perdón y del destino, así como de la capacidad de los humanos de elegir, pese a sus condiciones de nacimiento, otras vías.

Al principio te dará la sensación de que el autor te cuenta escenas y episodios a los que no encuentras sentido dentro de la trama, como cierto entierro de un condenado por espía en Londres, o el asalto de unos ladrones de tumbas en el cementerio, o el primer juicio al personaje de Darnay, al que se acusa de espionaje, o incluso la liberación del doctor Manette de la prisión y su paso por la taberna del Barrio de Saint Antoine donde transcurre buena parte de la acción. Sin embargo, en cuanto avanzas, y sobre todo al final, te das cuenta de que todo encaja como en una pieza de relojería, para conducir al desenlace.

También te llamará la atención que en Historia de dos ciudades no hay un protagonista claro, estando el peso de la novela repartido entre dos ciudades y varios personajes,  y que a pesar de la crueldad de algunos de los hechos narrados, Dickens nos relata esta historia con un soterrado sentido del humor y cierta ironía en algunas escenas, que la hace bastante grata de leer.

Eso sí, para el final el autor nos guardará una excelente carga de emotividad para una novela llena de muerte, injusticia, sacrificios, intriga apasionante, estallidos de hambre y venganza, espías y conspiradores, héroes fracasados y héroes a su pesar, que se mezclan en una trama artística y perfecta, llena de sorpresas y magistralmente elaborada por un Dickens en uno de sus mejores momentos creativos.

Un comentario en “Historia de dos ciudades (Charles Dickens)

  1. Santiago

    Buen artículo. Lo pondré en la batería de libros a leer. Dickens tiene muchos elementos que comentas que me gustan. Hace poco leí "Grandes esperanzas".

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