Las aventuras de Tintín (Hergé)

Originalmente se llaman Las aventuras de Tintín y Milú, y sí, mencionar o hablar de una serie de cómics o de dibujo es una excepción dentro de la serie de novelas que he recomendado a lo largo de estos últimos años, pero como el blog es mío, escribo de lo que me apetece 😉

Y sin duda, Tintín estaba en mi lista ya que fue uno de esos personajes que marcaron mi infancia, y sobre todo, mis ganas de conocer mundo como hizo ese pequeño rubio reportero belga en pos de aventuras junto a su famoso perro, a lo largo y ancho del mundo. Amén de que, además, Las aventuras de Tintín ha sido y es una de las más influyentes series europeas de historieta del siglo XX.

Como todos sabéis, fue creada por el autor belga Hergé, quien en realidad se llamaba Georges Remi (1907-1983) pero fue más conocido por Hergé al ser ésa la pronunciación de sus iniciales invertidas (R.G.) en francés. Y la serie estaba constituida por un total de 24 álbumes, el primero de los cuales se publicó en 1930 (Tintín en el país de los Soviets, publicada por entregas en Le Petit Vingtième, un suplemento de un diario belga de orientación católica) y el penúltimo en 1976 (el último, Tintín y el Arte-Alfa, no llegó a terminarse, aunque se publicaron posteriormente los bocetos realizados por el autor).

Como curiosidad, a partir de La estrella misteriosa (1942), los álbumes fueron editados siempre en color, y se emprendió la tarea de colorear y reeditar también los álbumes anteriores de la serie (a excepción de Tintín en el país de los soviets). Las reediciones afectaron en ocasiones al contenido de los álbumes, aunque sin afectar un ápice a su contundente éxito del que se calcula más de 200 millones de álbumes​ en más de 60 idiomas, sin contar las ediciones piratas, amén de ser además objeto de culto y de coleccionismo en todo el mundo (también de cierta polémica ya que se ha tachado al autor de mostrar ideología anticomunista, colonialista y racista. No entraré en dichas vicisitudes, pero siempre antes de juzgar habría que ponerse en la piel de la mentalidad existente en aquella época y la sociedad belga de aquellos años –a eso se le suele llamar empatía-)

De la publicación en álbumes para los países de lengua española, se encargó, a partir de 1958, la barcelonesa Editorial Juventud. La traductora al español de todos los álbumes fue Concepción Zendrera, hija del fundador y propietario de la editorial, quien fue también la responsable de los nombres en español de algunos personajes, como Hernández y Fernández (originalmente se llaman Dupond y Dupont) o Silvestre Tornasol (Tryphon Tournesol en el original).

El orden de aparición en España de los álbumes de Tintín fue el siguiente:

1958: El cetro de OttokarObjetivo: la Luna

1959: El secreto del UnicornioAterrizaje en la luna

1960: La estrella misteriosaEl tesoro de Rackham el Rojo

1961: La isla negraEl asunto Tornasol

1962: Tintín en el TíbetStock de coqueTintín en el país del oro negro

1963: El cangrejo de las pinzas de oro

1964: Los cigarros del faraónLas joyas de la Castafiore

1965: El Loto AzulLa oreja rota

1966: Las siete bolas de cristalEl templo del sol

1968: Tintín en AméricaTintín en el Congo

1969: Vuelo 714 para Sídney

Por cierto, si os lo estáis preguntando, sí, me he leído todos.

En la serie, junto a Tintín, hay una serie de personajes secundarios que han alcanzado tanta o más celebridad que el protagonista: entre ellos, el capitán Haddock, el profesor Tornasol, los mencionados detectives Hernández y Fernández o la cantante Bianca Castafiore.

Las aventuras de estos personajes están cuidadosamente ambientadas en escenarios reales de los cinco continentes, y en lugares imaginarios creados por Hergé, tales como Syldavia o San Theodoros. La URSS, el Congo, el Estados Unidos de los gánsteres, el Egipto de los faraones, la China de los fumaderos, la Escocia del whisky, las arenas del desierto, el Ártico, el Perú de los incas, el golfo Pérsico, el ascenso a la Luna en persona, las inmersiones submarinas, las solitarias carreteras en las montañas suizas, La Meca, el Tíbet y su yeti, volcanes en las islas del Índico, la Centroamérica guerrillera… todos escenarios de los viajes de un Tintín en permanente aventura, siempre corriendo.

Por último destacar algo que es importante, en mi opinión, y es que Tintín es belga, no francés… como Audrey Hepburn, gente de esqueleto delicado y drama profundo, más cerca del Manneken Pis que de la torre Eiffel. Y es que la diferencia es importante: una diferente concepción del mundo.

Tintín es urbano, capitalino, con una profesión moderna y militantemente cosmopolita. Los grandes personajes del cómic francés son en cambio dos aldeanos de la Bretaña, Astérix y Obélix, dos paletos que han dado la vuelta al mundo del Imperio Romano para volver convencidos de que todo lo que importa en el universo llevará la huella gala. Tampoco los viajes de Tintín son los viajes extraordinarios de Julio Verne, francés, satisfecho también de sí mismo. Verne quiere explicar el mundo y Hergé solo descubrirlo…

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