Lisboa: el latido nostálgico del fado

bridge-332384_960_720En el post anterior, en la novela Solo una muerte en Lisboa, el autor Robert Wilson nos proponía un viaje al Berlín y a la Lisboa de 1941; pero también un viaje a la Lisboa de los años noventa, la cual describía el propio autor de una manera curiosa:

“Antes era como una boca que llevase demasiado sin ir al dentista. Habían arrancado edificios podridos, levantado calles viejas, derribando fachadas para recubrirlas de una prístina amalgama de cemento y baldosa y rellenado huecos con oficinas, centros comerciales y bloques de pisos. Los taladros habían excavado nuevos tramos de metro y se había dotado a la canalización de la ciudad de un flamante intestino de cableado. Habíamos conectado nuevas carreteras, construido un nuevo puente, ampliado el aeropuerto. Éramos el nuevo rechinar en las fauces ibéricas de Europa. Ya podíamos sonreír sin que nadie se desmayase.”

Si nos centramos en destacar qué lugares deben ser visita obligada cuando os acerquéis por Lisboa, yo plantearía al menos dos:

Centro histórico:

El centro histórico de Lisboa ocupa la zona de la orilla del río Tajo y en él podemos distinguir varios barrios o zonas bien diferenciadas bien delimitadas por las colinas: la Baixa, que es la zona llana que se abre desde la Plaza de Terreiro do Paço (el corazón de este centro histórico), hasta el Rossio. Al este de ella, se encuentra la colina donde se encuentran el Castelo de Sao Jorge, la Sé (Catedral) y el popular Barrio de Alfama. Por su parte, al oeste se alza otra colina en la que se encuentran el aristocrático barrio del Chiado y la zona del Barrio Alto, una de las referencias del ocio nocturno de Lisboa.

Personalmente, si no tenéis mucho tiempo y queréis conocer una selección de lo mejor de Lisboa en pocas horas, podéis plantearos la opción de recorrer la zona a pie. Las distancias son razonables, aunque las calles del centro histórico son retorcidas y en cuesta. El transporte público es otra opción (podemos llegar a esta zona en el metro, pero este solo está en la Baixa), moviéndonos por esta zona en el tradicional tranvía 28

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Un posible itinerario (recorrido marcado en la parte inferior derecha del mapa) comenzaría llegando a la Baixa en la parada del metro de Terreiro do Paço, entrar por las “puertas” de la ciudad en la imponente Arco_Triunfal_da_Rua_Augusta,_Plaza_del_Comercio,_Lisboa,_Portugal,_2012-05-12,_DD_02Praça do Comércio, la gran explanada que sirve de corazón al centro histórico de Lisboa, caracterizada por sus soportales y por el Arco de la Rua Augusta que da paso a la calle peatonal del mismo nombre que nos lleva al Rossio (foto derecha). Y subir la cuesta que nos lleva, primero, a la Catedral (la ) de estilo románico, pasando por el mirador de Santa Luzia y, unos metros sobre la colina, al Castelo de Sao Jorge, desde el que tenemos fantásticas vistas de todo el centro de la ciudad y el río Tajo.

Después de visitar el castillo, yo recomendaría callejear por las pequeñas y lisbon-424609_960_720estrechas calles del barrio de Alfama, la cuna del famoso fado o canción melancólica portuguesa, y un laberinto en el que perderse y caminar sin meta final, que sobrevivió al violentísimo terremoto y tsunami que arrasó con la ciudad en 1755. Por cierto, ya que andas por este famoso barrio, una buena opción acercarte al precioso panteón nacional o si es martes o domingo, ir a la Feira da Ladra (el rastro lisboeta). Si queréis cenar viendo un espectáculo de fado os podéis pasar por el Clube de Fado, Parreirinha de Alfama, Sr Fado o Taverna do Embuçado. Cerca de la Feira mencionada, también encontrarás la estación de metro de Santa Apolónia y que te llevará de nuevo a la Baixa (puedes volver a pie o en el tranvía que os mencionaba).

Un segundo itinerario (el recorrido que os marco en el centro izquierda del mapa) es tomar dirección este y subir por la otra colina al Chiado. El Chiado fue considerado a principios del siglo XX, la zona aristocrática e intelectual de Lisboa (algo similar al Montmartre parisino). Se reconstruyó tras el incendio de 1988, pero quedan algunas librerías con mucha tradición y, sobre todo, algunos cafés populares como el A Brasileira, con la estatua del poeta Fernando Pessoa en su terraza. Sus calles más importantes son las de Carmo y la de Garret.

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A un costado de la Plaza Luis de Camoes se encuentra el Barrio Alto, lleno de pequeños bares de todo tipo, que hacen las delicias de las primeras horas de la noche lisboeta. Terminaremos este itinerario en la Plaça de los Restauradores (el Elevador de Santa Justa o el Elevador Da Gloria que está en la misma Plaza de los Restauradores, es la mejor opción -y que en el mapa parece una torre Eiffel-) donde se encuentra el magnífico edificio del Hotel Edén. En esta plaza comienza la Avenida da Liberdade, la más importante de Lisboa, que acaba en la Plaza del Marqués de Pombal, donde comienza la moderna Lisboa. Al lado se encuentra la Plaza del Rossio con el Teatro Nacional y su famoso café Nicola. Esta plaza es uno de los lugares con más vida de Lisboa. De aquí podréis acercaros a la Plaza de Figueira con sus pintorescas casas abuhardilladas y que ofrece unas buenas vistas del Castillo de San Jorge.

Barrio de Belém:

Después de haber recorrido el centro histórico de Lisboa, podemos elegir conocer el barrio periférico de Belém, situado a unos cinco kilómetros al oeste del centro histórico de la ciudad, también en la orilla del río Tajo (y cuyo itinerario os incluía en un mini mapa dentro del mapa que os indicaba). Podéis coger el tranvía 15 y en este barrio nos encontraremos con algunas de las principales muestras de la arquitectura gótica manuelina de Portugal:

800px-Torre_Belem_(Lisboa)La Torre de Belém se encuentra en el agua, separada de la tierra por una pequeña pasarela. Era una pequeña torre de vigilancia antigua de la entrada del río Tajo y destaca por su estampa y la decoración de su fachada y su interior.

En sus alrededores hay un bonito jardín que nos sirve para hacer un alto en el camino.

El Monasterio de los Jerónimos, una monumental obra en la que destaca la iglesia y el claustro. A la iglesia podemos acceder libremente durante las horas de culto, pero para el claustro (lo más interesante), necesitaremos adquirir una entrada aparte.

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La visita a Belém se completa con la vista del Monumento a los Descubrimientos, una obra/mirador de mediados del siglo XX, que fue erigida como homenaje a los descubridores portugueses.

En el próximo post me acercaré a los alrededores de la capital lusa, que bien merecen una visita aparte, mientras tanto, me despido de vosotros esperando que los recuerdos en forma nostálgica os hayan vuelto a ver la ciudad con los mismos ojos con que yo la conocí.

Un comentario en “Lisboa: el latido nostálgico del fado

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