Marruecos: Casablanca

Como comentaba en el anterior post, y tras disfrutar de unos días de playa en la casa de veraneo de mi buenísima amiga, en Kabila, su familia (es decir, su madre) nos sorprendió con una nueva propuesta, invitándonos también a acercarnos hasta su residencia de toda la vida, Casablanca; y conocer esta gran ciudad, famosa curiosamente por la película del mismo nombre de 1942, que, sin embargo, se grabó íntegra en los estudios de Hollywood.

Por supuesto, aunque está en la costa atlántica, y a más de cuatrocientos kilómetros de Kabila, no podíamos desaprovechar la estupenda invitación y la aceptamos.

Comentar que Casablanca es la principal y mayor ciudad de Marruecos, con más de tres millones de habitantes y es el primer centro industrial comercial (alrededor del 70% de las empresas de Marruecos y la mayoría de los bancos están presentes en Casablanca) y portuario del país (segundo puerto más importante del norte de África).

Con un ambiente cosmopolita y ciertamente algo occidentalizado (solo tenéis que daros un paseo por la zona de playa), es la cara moderna del Marruecos actual, aunque pueda ocultar intensos problemas sociales como consecuencia de un rápido y quizás algo descontrolado crecimiento.

A este respecto, mencionar también que una cierta radicalización religiosa está dominando sus calles, haciendo un flaco favor absorbiendo para peor esa tendencia a la apertura hacia la modernidad.

Independientemente de lo anterior, Casablanca es una ciudad que fue construida por los franceses (la zona de Tetuán, M’diq, del anterior post, por el contrario, es de influencia española) en torno a la Place de Francia, nacida de un paseo popular existente junto a las murallas de la medina (plaza del Zoco); y donde destaca la arquitectura moderna de la década de 1930, conocida como art decó, diseñada por arquitectos procedentes de Francia, Argelia y Túnez, con edificios de influencia francesa, pero respetando las tradiciones arquitectónicas marroquíes.

En relación a la medina mencionada, debo comentar que Casablanca tiene dos medinas:

  • La Ciudad antigua o medina que está junto al puerto, quizás de menor interés pero que puede ser un buen lugar de compras de artículos de marca y marroquinería. Y parcialmente rodeada de murallas del siglo XVI, donde destaca la Torre del Reloj, las puertas Bab Jédid, y Bab Marrakech, los santuarios de Sidi Kairouani, y Sidi Bousmara, la mezquita Ould el Hamra del siglo XIX frente al puerto, la mezquita de Dar El Makhzen y la mezquita de Jamma Soukcerca de la torre del reloj.
  • La nueva medina o barrio de Habous: situada al sur en el distrito Mers Sultán y construida por los franceses al estilo árabe, para remplazar el viejo barrio. Un paseo muy agradable (mejor si como, en nuestro caso, vas acompañado y guiado por mi amiga y su familia) por las tiendas nos permite encontrar objetos de art decó, y un poco de todo: vendedores de ropa, los tradicionales anticuarios, joyerías, librerías, tiendas de muebles marroquíes, venta de aceitunas y especias, caldereros, vendedores de alfombras, etc. En resumen, un conjunto de pequeñas tiendas y bazares que ofrecen una gran variedad de artesanía marroquí de todo el país: cerámica, artículos de cuero, muebles de madera…
    En la nueva Medina, destacar el edificio del Mahkama Pacha, que sirve de tribunal y de sala de recepciones. Al lado está el palacio real, residencia del rey cuando visita Casablanca.

Y por último, recomendaros visitar, si os acercáis a Casablanca, su gran joya: la Gran Mezquita Hassan II

Concluida en 1993, es una obra faraónica que fue sufragada por todos los marroquíes en suscripción popular. Está situada sobre la playa cercana al puerto a la playa y a la antigua medina, y se alza majestuosa rematada por su minarete de más de 200 metros de altitud.

Recomiendo visitarla con guía, para apreciar y conocer mejor su lujoso y brutal interior, ya que dispone de una gran sala de oraciones para 25.000 fieles y una explanada para 80.000 personas. Sobre sus cifras y dimensiones solo algunos datos para que os podáis hacer una idea (aunque hay que verlo para creerlo): la Gran Mezquita tiene 25 puertas de titanio y latón, y en el interior, 76 pilares sostienen un gigantesco techo en madera de cedro pintado, que además, puede abrirse como si fuera descapotable, dejando que el cielo se refleje en el agua del estanque del patio, de 10.000 metros cuadrados de azulejos, 67.000 metros cuadrados de escayola y 53.000 de maderas preciosas, mármoles y lámparas de cristal de Murano. Simplemente ¡impresionante!

Tras cuatro días maravillosamente tratados (de nuevo debo agradecer de corazón a la fabulosa familia de mi amiga unos días que siempre se guardarán en la memoria de mis hijas, la de mi mujer y la mía por supuesto) tocaba despedirse de mi primera e inmejorable visita a Marruecos, esperando ansiosamente que haya una segunda invitación (si alguien se siente aludida, desde luego esa es la intención).

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