Menorca: un paraíso en Baleares

En el post anterior, en la novela No nos dejan ser niños, comentaba como punto fuerte de la misma, la buena ambientación que plantea su autor, Pere Cervantes, de la isla de Menorca, lugar donde se desarrolla la trama. Especialmente de Ciudadela, el segundo núcleo urbano más importante de la isla con más 27.000 habitantes.

Mi estancia en la ciudad se remonta más de 25 años, cuando pasé un verano recorriendo las preciosas calas de Menorca con mis padres y hermano, recién estrenada mi mayoría de edad. Por cierto, debo pedirles perdón por la tontería y pájaros que tenía en la cabeza por aquella época, aunque también creo que algún pájaro debió hacer nido entonces, porque aún me dura… de todos modos, mil perdones. Aunque, sin duda, me quedo de aquel viaje con el recuerdo de las bonitas noches paseando por Ciudadela y conocer, gracias a ellos, algunas de las calas más bonitas que he tenido la suerte de conocer.

Ciudadela tiene un aire señorial y recorrer sus calles estrechas por el casco histórico, visitar la Catedral (construida entre los siglos XIII y XIV sobre una antigua mezquita, constituye el edificio gótico más importante de la isla), pasear por el puerto hasta el Castillo de San Nicolás (siglo XVIII), hacer un alto en el camino en la Plaza del Borne (su obelisco, erigido en 1875, conmemora la heroica defensa de la ciudad ante el ataque turco de 1558) o en la Plaza de Ses Voltes, son algunas de las cosas que podrás hacer.

Adjunto algunas fotos de Ciudadela (no conservo ninguna de mi viaje por lo que me permitiréis la licencia de incluir algunas buenas fotos que he encontrado en internet)

Otra opción si visitáis Menorca es acercaros por su capital, Mahón, que también merece conocerse:

Mahón tiene más de 28.000 habitantes y su puerto es considerado uno de los mejores puertos naturales del mundo, razón por la que históricamente fue deseado por las armadas extranjeras. Pero además de pasear por su puerto os recomiendo acercarse hasta la Fortaleza de la Mola (en la misma bocana del puerto), ver el Ayuntamiento (donde encontramos el reloj que trajo el gobernador inglés Richard Kane), el Bastión de Sant Roc (un resto de la puerta principal de la muralla que rodeaba a la ciudad) y la Iglesia de Santa María (especial visita de órgano, del siglo XIX de 4 teclados y 3.120 tubos).

Por último, y claro está, no menos importante está citaros algunas de las calas más bellas y famosas (es una selección de diversos expertos en la isla) que han hecho famosa a Menorca:

Cala Turqueta:

Una de las preferidas por todos los que se acercan a Menorca: una cala virgen de aguas turquesas (como véis, está bien afinado el nombre de la cala) que nada tiene que envidiar al Caribe.

Como otras muchas calas, Cala Turqueta está escondida entre pinos. Para llegar deberéis ir en coche y aparcar en el parking del que dispone. Una vez allí tendréis que caminar unos 10 minutos para llegar a uno de los paraísos de Menorca.

Aunque es una cala virgen, tiene baños cerca y hay socorrista. También hay un pequeño chiringuito en el aparcamiento.

 

Cala Macarella:

Una de las calas más famosas de Menorca. Sus postales son las más típicas y conocidas de la isla. Está muy cerca de Cala Turqueta. Hay un socorrista y un pequeño chiringuito

Cerca de Macarella se encuentra Macarelleta, una cala más pequeña y donde prolifera el nudismo. Podéis caminar de una a la otra en menos de 10 minutos.

Cala Galdana:

Una de las calas más extensas de Menorca. Con un ambiente más familiar que otras, en ella encontraréis todas las comodidades: tiendas, quioscos, tumbonas y chiringuitos.

Si os gusta hacer actividades relacionadas con las barcas a motor, parapente, esta es vuestra playa. También podréis alquilar barcas de pedales, tumbonas y sombrillas.

Cala Pregonda:

Una de las calas recomendadas por todos los habitantes de Menorca. Es una cala totalmente distinta al resto: su color rojo y el ambiente que la rodea la hacen especial.

El principal atractivo de Cala Pregonda es lo diferente que es respecto a las calas del sur. La arena es roja y el panorama que la rodea es algo "desolador", tiene un aspecto que a más de uno le hará pensar que está en la superficie de Marte. El agua, para mayor contraste, es totalmente cristalina.

El mayor problema de esta cala es lo lejana que está de casi cualquier lugar de la isla (excepto que os alojéis en Fornells o Mercadal), y la larga distancia que hay que andar desde el parking a la cala, ya que se tardan unos 30 minutos por un camino donde no hay ningún tipo de sombra.

Cala Mitjana:

Pequeña cala virgen al sur de Menorca. Sus aguas azules y su situación central en la isla, al lado de Cala Galdana, la hacen recomendable y accesible para todo el mundo (el parking se encuentra a escasos metros de la cala).

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