Milán (II): sus otros tesoros

DSCF0146En el anterior post os recomendaba visitar el Duomo y la Galería Vittorio Emanuele II, situadas, ambas joyas, en la Plaza del Duomo de Milán.

Sin embargo, la capital lombarda guarda otros tesoros que deben ser recomendados. Y no, no estoy hablando de fútbol ni de sus dos grandes equipos; tampoco de su político más conocido; estoy hablando de:

Teatro della Scala

El famoso teatro-ópera no tiene a priori, una fachada acorde a su interior. Todo el glamour, todo el arte que resuena por su interior, no tiene nada que ver con la triste y sencilla fachada del teatro. En el interior 260 palcos, una sonoridad excepcional y cientos de noches musicales que han protagonizado todos los maestros del canto y la composición… Verdi, Rossini, Bellini, Callas,…etc. Desde el museo que abre cada día, se accede al palco desde donde se puede ver el interior del teatro siempre que no haya ensayos.

El Castello Sforzesco

El castillo de los Sforza es un símbolo del poderío milanés del Siglo XIV. Fue hogar de Ludovico "El moro", dux de Milán y jefe/mecenas de Leonardo Da Vinci. El castillo, no es un castillo propiamente dicho, sino más bien parece una pequeña fortaleza cuadrangular amurallada y con varias torres de vigilancia, donde contrasta el verde césped de su interior con sus marrones muros.

El castillo por si mismo ya merece una visita pero además alberga tres museos: Museo de Arte Histórico, el Museo de Artes Aplicadas y el Museo Arqueológico.

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Tampoco debéis perderos los fabulosos jardines del parque Sempione, que se sitúan justo tras el Castillo, y el más grande de toda la ciudad. Más de 45 hectáreas de caminos, árboles, bancos, algún estanque, que ejerce de pulmón de esta gran ciudad.

Santa Maria delle Grazie - Il Cenacolo

Una visita obligada de Milán es acercarse a ver Santa María de la Grazia, convento dominico que os conoceréis casi de memoria si habéis leído la novela que os recomendaba (ver post que daba inicio a este viaje a Milán). En ella, se encuentra La última cena (Il Cenacolo), uno de los cuadros más conocidos del mundo, pintado por Leonardo da Vincci entre 1495 y 1497, para representar la “La última cena” de Jesús. Una obra maestra de 9 metros de largo por 4.5 de ancho que sin duda y por sí sola, merece una visita a Milán:

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El cuadro busca reflejar el momento en que Jesús descubrió la traición de Judas, sin embargo, además, hay miles de interpretaciones diferentes del cuadro (vuelvo en este punto a la novela de Javier Sierra recomendada). Se encuentra en la pared sobre la que fue pintada originalmente, y por este motivo está muy protegido; para verlo hay que reservar con mucha antelación, solo se permiten unos 15 minutos (aprovechadlos) frente al cuadro y en grupos reducidos de 25 personas. Os dejo la Web www.cenacolovinciano.org

Antes de iros de Santa María delle Grazie recomiendo también visitar a la espalda de la iglesia, el precioso claustro del convento.

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Podréis visitar en este claustro (esta vez sin agobios ni reservas, eso sí 10 euros) el Códice Atlántico: una colección de dibujos y escrituras de Leonardo Da Vinci que tratan sobre temas tan variados como armamento, ingeniería hidráulica, vuelo, matemáticas, anatomía, botánica o instrumentos musicales.

Inquietudes que diseccionan y reflejan perfectamente la impresionante hiperactividad creativa del quizá mayor genio que ha dado la humanidad. 

Navigli: el canal

Uno de los lugares, en MIlán, donde la oferta gastronómica y de ocio es abundante, es la zona del Navigli. Y que era el principal puerto fluvial de Italia (en el año 1300) cuando el mármol para construir el Duomo llegó a través de sus aguas.

IMG_1364Estos canales fueron vaciados en 1930 y desde entonces está la nostalgia de la "Milán del puerto". Actualmente en la dársena se unen los dos canales supervivientes. Naviglio Grande y Naviglio Pavese llenos de agua del río Ticino. Recomiendo ir en sábado porque se despliega un mercadillo con gastronomía regional, curiosidades, libros... si estás en Milán el último domingo del mes tendrás la oportunidad de acudir al mercado de la gran ocasión, con una zona de antigüedades a orillas del canal.

De escaparates por Milán...

Digo de escaparates y no de tiendas porque se escapan de los presupuestos normales...De momento mirar es gratuito y la verdad que estos escaparates son de admirar.

Además de la Galería Vittorio Emanuele II ya mencionada, o el centro comercial “La Rinascente”, o la Via Montenapoleone y la Via della Spiga (detrás del Duomo y donde podéis encontrar los diseños más novedosos de Roberto Cavalli, Versace, Trussardi, Gianfranco Ferré, Gucci o Valentino entre otros) también hay tiendas maravillosas a precios asequibles, por ejemplo en el Corso Vittorio Emanuele, que empieza en el Duomo y termina en la Piazza San Babila, está lleno de tiendas con unos precios más asequibles. De todos los gustos y de todos los bolsillos. Entrar en una de estas tiendas, es saber que se saldrá con alguna bolsa de más, y con la tarjeta de crédito algo más escasa de fondos. Fascinante... en estos lugares, se puede entender, porque Milán es el centro de la Moda.

La comida

La oferta gastronómica en Milán, es abundante. Y además de los consabidos lugares donde las pizzas son la estrella, es bueno investigar. En mi caso, tuve la fortuna de encontrar un sitio muy especial: Premiata Pizzeria, que aunque es pizzería, tiene servicio de cocina por lo que pudimos disfrutar de unos memorables gnoccis con tomate, así como de unos espectaculares tagliarinis con almejas. También os aconsejo que dejéis hueco para el postre, sin duda, lo que verdad redondeó de manera extraordinaria el día y la excelente cena fue el mejor tiramisú que he disfrutado en mi vida. Hay piso de abajo pero mejor arriba o en la terraza pequeña y acogedora que da a la Vía de Amicis (para que nos os perdáis, número 22). Por cierto, el servicio impagable, un acierto sus recomendaciones. Acercaros sí o sí.

Otro consejo gastronómico de Milán es que visitéis, justo enfrente de la pizzería comentada, la heladería Cioccolati Italiani, con una oferta extraordinaria de helados artesanales donde el chocolate es eminentemente la estrella.

Los alrededores de Milán

Fuera de la ciudad, a escasos cincuenta kilómetros, se encuentra uno de los lugares más bellos que he tenido la oportunidad de conocer en mis viajes: el lago Como.

Tan mágico que se merece, sin ninguna duda, un post especial. Hasta éste, me despido esta semana de vosotros. Ciao.