Moscú: el “General Invierno”

CatedralSanBasilio2En la línea del resto de entradas del blog LA VUELTA AL MUNDO EN 80 NOVELAS, quiero dedicar el presente post a un viaje relacionado con la novela de Ken Follet comentada en el anterior post: El invierno del mundo. Sé qué es difícil elegir un solo viaje, ya que es cierto que la novela transcurre y nos plantea muchos lugares y ciudades que fueron clave en el desarrollo de ese período de la historia: por ejemplo Londres, Gales, Washington, Berlín o Moscú.

A las tres primeras dedicaré seguro algunos posts en el futuro, y en el caso de Berlín ya he dedicado varios (recomiendo leer Berlín: historia del siglo XX si no lo habéis hecho ya). He decidido por tanto plantearos la última ciudad mencionada: Moscú.

¿Por qué elegir Moscú?

Son varias y diferentes las razones posibles: una podría ser simplemente que la familia residente en esta ciudad (de apellido Peshkov) es una de las historias entrelazadas más curiosas de la novela de Ken Follet (lo sé, el régimen stalinista seguro que no se puede calificar como “curioso” pero aunque se me ocurren otros adjetivos más apropiados, no es la intención de este blog entrar en cuestiones políticas); una segunda razón importante por la que elegir Moscú para el presente post, es que suele ser de las ciudades más desconocidas por la mayoría (y complicado visitar debido al visado especial necesario); y una tercera, la sensación de que llegaba el famoso invierno ruso, allá por Octubre del año 2011 cuando tuve la oportunidad de visitarla. Como curiosidad, al invierno ruso le llaman el “General Invierno”, título o apodo que encaja perfectamente no sólo con la temperatura (apenas el termómetro consiguió superar la barrera de los cero grados) que nos recibió a la llegada, sino también con la época y el momento en que transcurre la novela El invierno del mundo comentada.

¿Qué decir o aconsejar sobre esta inmensa ciudad?

Obviamente tiene infinidad de lugares interesantes que visitar, sin embargo os plantearé los que más llamaron mi atención o que más recuerdos dejaron en mi memoria:

KREMLIN:

Lo primero que llamará vuestra atención al llegar al recinto amurallado del Kremlin será cruzar el puente de la Trinidad, preciosa entrada para los turistas, y pasar por el control. La alta muralla almenada y las numerosas torres que verás, son del siglo XV. Rodean un terreno casi triangular de más de veintiocho hectáreas. Sí, es enorme, y no tengo muy claro por qué, pero tengo que reconocer que no me lo imaginaba tan grande

EntradaKremlinLa entrada al conjunto monumental del Kremlin cuesta 350 rublos, la audioguía en español 200 rublos y la entrada a la armería 700 rublos. Hay que dejar las mochilas en la consigna que hay a la derecha de la torre Kutafya bajando las escaleras hacia el jardín Alexandrovsky (100 rublos). Total: 1.350 rublos (= 33 euros), bastante caro pero descubriréis, ya cuando busquéis el hotel, que Moscú es muy, muy caro.

Una de las sensaciones claras nada más acceder al interior del recinto es que en esta ciudad (y en todo el país) casi todo se suele hacer a lo grande. El Kremlin fue la primera gran demostración de poder de los zares, fuerza de la que dejaron también constancia cuando éstos cambiaron la capital a San Petersburgo (el zar Pedro el Grande fundó San Petersburgo en 1703 y entonces pasó a ser la capital del imperio ruso). Y desde 1917, el Kremlin y todo Moscú, fueron la demostración de fuerza del poder soviético, cuando la Revolución Rusa y Lenin destronaron el zarismo cambiando a Moscú de nuevo la capital (leer la anterior novela de la trilogía de Ken Follet, La Caída de los Gigantes)

Cruzaréis una amplísima plaza adoquinada donde observaréis un edificio enorme a vuestra derecha, es el Palacio de Congresos, erigido a imagen y semejanza del poder del pueblo soviético, y ¡con capacidad para más de 6.000 personas!. A la izquierda, los edificios de color albero que veréis, son la residencia oficial del Presidente actual de Rusia, y las oficinas del Gobierno. Por eso también notaréis muchísima vigilancia y militares por todos lados (muchos no son militares sino policías, pero es difícil distinguirlos si no se conoce uno los distintos uniformes)

Una vez sobrepaséis el gigantesco Palacio de Congresos, los edificios cambiaran radicalmente de estilo, y llegaréis a la hermosísima Plaza de las Iglesias. A mí me dio la sensación entonces de que el Palacio de Congresos desmerece por completo el cuadro arquitectónico general del Kremlin (es un mal añadido de los comunistas en 1961) aunque consigue sin querer darle precisamente mayor belleza a las iglesias que podemos ver: la pequeña Catedral de los Doce Apóstoles; la Catedral de la Anunciación que es la que tiene nueve cúpulas doradas; la más grande que veréis es la Catedral del Arcángel San Miguel donde están enterrados gran parte de los monarcas moscovitas; a su izquierda, la Catedral de la Asunción que es la que tiene cinco cúpulas doradas, y el lugar habitual donde esos mismos zares eran coronados. Por último, veréis en la Plaza el enorme edificio que es el Campanario Iván el Grande, y centro exacto de Moscú (aunque algunos piensan que el centro de Moscú es la Plaza Roja, no es así)

Plazadelasiglesias

La paz y belleza de sus muchas cúpulas bañadas en pan de oro son espectaculares. Por dentro, sin embargo no hay tanto que ver, ya que las iglesias ortodoxas sólo incorporan en su interior frescos e iconos.

Tras pasear y cruzar la Plaza de las Iglesias llegaréis al lado opuesto de la entrada y extremo del recinto. Las vistas de Moscú desde ese punto más elevado animan a hacer fotos de ese lado del Kremlin, el cual está protegido de manera natural por el propio río Moskova, que da a su vez origen al nombre de toda la ciudad.

RíoMoscú

A mí me encantan las ciudades con grandes ríos, la historia demuestra que casi todas las grandes capitales del mundo son asentamientos en alguno de ellos… París y el Sena, Berlín y el Spree, Roma en el Tíber, Lisboa en plena desembocadura del Tajo, San Petersburgo y el Nevá, Viena y el hermoso Danubio, Londres con el famoso Támesis, etc. La lista es casi interminable pero en este caso es especialmente curioso que el nombre del río dé nombre a la ciudad o al revés.

Volviendo hacia la entrada del recinto, pasaréis delante de dos curiosidades:

LaCampanadelaZarinaa) la mayor campana conocida en bronce, la Campana de la Zarina, símbolo de la grandeza del imperio ruso; en este caso de la zarina Anna Ivanovna. Impresiona su altura de más de seis metros, pero la verdadera dimensión que da idea de su tamaño es que pesa más de 200 toneladas. Como podréis averiguar no se llegó a usar nunca, ya que está rota por un desprendimiento de un fragmento al apagarla con agua fría en un incendio. Pero es una de las fotos típicas que todo turista de Moscú se suele llevar consigo.

b) ¿es un cañón? Efectivamente, lo llaman el zar de los cañones, y como la campana, es el más grande del mundo, y también como ésta, nunca se llegó a utilizar… visto el tamaño de la munición sería imposible.

Zarcañones

Cruzando la Torre y el puente de la Trinidad, saldremos del Kremlin e iremos hacia la derecha: recorreremos los metros de muralla de ladrillo rojo de más de seis metros de altura y alguna de las torres de casi veinte metros, hasta llegar a una entrada diferente del Kremlin, con una vigilancia muy distinta a la anterior: es una de las entradas oficiales y por ello la guardia real que observaréis. Merece la pena esperar unos minutos si va a haber cambio de guardia (no dura mucho y es curioso)

Cambioguardia

PLAZA ROJA:

En primer lugar comentar que la entrada es gratuita. En segundo, aclarar que la Plaza es del siglo XVI, por lo que no se denomina roja por el comunismo ya que no había hecho aún su aparición. Tampoco se llama roja por el color del ladrillo del Museo de Historia o por el mismo color de la muralla del Kremlin que hace las veces de lateral derecho de la misma, sino porque en ruso antiguo se llamaba Krásnaya (bonita) que en ruso actual pasó a significar “roja”. Por lo que realmente debería llamarse Plaza Bonita.

EntradaPlazaRoja

MausoleoLeninUna vez en la Plaza hay dos cosas que no debéis perderos: una, entrar al mausoleo o sepulcro de Lenin que observaréis en la pared derecha del muro del Kremlin (se forman extensas colas de turistas). ¿Merece la pena? En mi opinión parece una figura tétrica de cera y un símbolo desfasado de otras épocas ya muy lejanas y olvidadas, pero todo el mundo que viene a Moscú la visita como parada obligatoria (el morbo es el morbo).

Quizá merezca más la pena justo lo de fuera del mausoleo: es donde están enterrados los más relevantes personajes y militantes comunistas, el mismísimo Stalin o el famoso cosmonauta Gagarin, entre otros. O sea que, ¿los zares están enterrados al otro lado del muro, dentro del Kremlin, y los políticos comunistas aquí, a apenas unos metros, pero fuera? Seguramente no será una coincidencia.

Son más de trescientos metros a cruzar de plaza pero desde el Mausoleo nos dirigiremos al edificio más visitado y fotografiado de toda Rusia: la Catedral de San Basilio.

CatedralSanBasilio3

El símbolo de Moscú es conocido mundialmente, en especial por sus cúpulas en forma de bulbos o cebollas de vivos colores. Fue construida por el zar Iván, conocido por el Terrible, en 1561, para conmemorar la conquista del Kanato de Kazán, un estado tártaro del centro de Asia. La idea original era construir una capilla por cada santo del día en que el zar ganó alguna de sus numerosas batallas; finalmente, al crearse todas las capillas y cúpulas alrededor de una torre central dan la sensación de ser una única construcción o catedral. San Basilio el Bendito es el que finalmente dio nombre al conjunto (hay que pagar para entrar pero en mi opinión, por dentro, salvo algún icono o fresco, no hay nada destacable salvo un numeroso lío de salas y capillas, como si de un laberinto se tratara…)

Otro detalle, merece mucho la pena acercarse de noche a ver la Plaza

PlazaRojanoche

METRO DE MOSCÚ:

Un paseo por el metro de Moscú es una de las actividades más económicas que se pueden hacer. Visitar las estaciones más bellas sólo cuesta 28 rublos (70 céntimos de euro) el billete sencillo de metro. Aunque armaros de paciencia, orientarse con los nombres en cirílico es una misión a veces imposible (y preguntar a la gente tampoco es fácil ya que no son los más simpáticos del mundo pero es que además su inglés es peor que el mío).

Nosotros visitamos algunas (Komsomolskaya, Mayakovskaya, Kropotkinskaya, Novokusnetskaya, Ploschad Revolutsii…) simplemente os dejo unas pocas fotos para que os hagáis una idea del porqué de su fama mundial:

MetroMoscú

До тех пор Москва

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