New York, New York

New York“New York New York, quiero despertarme en una ciudad que nunca duerme” cantaba para la eternidad la Voz. Quizá ésta sea una de las sensaciones más directas que a uno le pueda transmitir la ciudad de Nueva York (o pronunciado en inglés que parece -sólo lo parece- más cool y moderno). Y no digo que Míster Frank Sinatra no tuviera razón, pero en mi caso, fue otra la sensación que no puedo olvidar y que con más fuerza se quedó grabada en mis neuronas y en mi retina cuando llegué a Nueva York: su descomunal tamaño. Unas dimensiones ciclópeas, que durante toda mi estancia en la “Gran Manzana”, mantuvieron mi boca permanentemente abierta. Diría más, ante la opinión de mucha gente de que los americanos se creen el ombligo del mundo, mi visita a Nueva York y su tamaño me autoconvenció definitivamente de que no es que realmente se lo crean, es que lo son.

La sensación de enormidad no es tanto por un tema de extensión de la ciudad (que también, más de 1.200 km2 lo confirman) o habitantes (que también, ya que Nueva York aparece en algunas listas como la tercera más poblada del mundo – ahí, ahí con Bombay- con 22 millones de censo metropolitano, sólo por detrás de Tokio y Méjico DF) sino por las dimensiones de su skyline y todo lo que rodea a esos grandes rascacielos que pueblan especialmente la isla llamada Manhattan (Nueva York se divide en cinco grandes boroughs o condados: Bronx, Brooklyn, Queens, Staten Island y Manhattan). En este post me centraré únicamente en este último, que es el que conozco y que es el escenario de la novela Los asesinatos de Manhattan comentada en un post anterior.

Creo que fui con una idea preconcebida equivocada, quizá por las fotos o películas que había visto antes, pues me imaginaba sólo unos cuantos rascacielos enormes sobresaliendo sobre los demás edificios, tales como el Empire State Building, el edificio Chrysler, o las Torres Gemelas (estuve el mismo año que dejaron de ser dramáticamente el techo de Nueva York). Pero mi gran sorpresa, una vez me encontré andando por sus descomunales aceras y avenidas, fue que el resto de edificios también eran altísimos, superando prácticamente todos las 50 plantas. Toda comparación es odiosa lo sé, pero si comparamos Manhattan con cualquier ciudad española -salvo Benidorm diría alguno- estamos a años luz de “altura”… por ejemplo, para que os hagais una idea los que todavía no la conocéis. en Nueva York el número de esos rascacielos gigantes de cemento, acero y cristal supera los 5.800 (más de 20 de ellos superan los 230 metros).

Otra sensación curiosa de Nueva York es la de estar viviendo continuos déjà vu, como si uno ya hubiera estado cien veces en cada rincón de la ciudad. La culpa sin duda, la tiene el cine y las series de televisión, ya que Nueva York es el escenario elegido por infinitas películas. Alguna la he mencionado ya en el anterior post, pero dedicaré un post especial sólo a esta cuestión.

Soy de la opinión de que al menos una vez en la vida debe uno conocer Nueva York. Y en este sentido, tengo que reconocer que no sabía muy bien cómo empezar el post sobre qué sitios debe visitar un turista que elija Nueva York como opción. Siempre me dejaré alguno y ya hay muchas guías y foros sobre ella por lo que simplemente os mencionaré algunos lugares que se quedaron grabados para siempre en mis recuerdos por un motivo u otro.

Times Square: epicentro de Manhattan y donde tuve la suerte de alojarme (aviso para navegantes, los hoteles son bastante caros), nada más y nada menos que en la planta 36 de un altísimo hotel. Con unas vistas fantásticas de la emblemática plaza. La primera noche que llegué, pasé horas mirando las luces de los anuncios (todavía recuerdo uno espectacular de Ikea que consistía en toda una casa amueblada por la marca sueca en una pared -sí en vertical y a tamaño real- de uno de los laterales de un teatro de la plaza) o los grandes carteles anunciando los innumerables musicales de moda que se representaban en sus salas. Por cierto, comentaros una particularidad de los norteamericanos: a la salida de los musicales y teatros se agolpaban cientos de admiradores para que las estrellas o actores (allí va todo unido) les firmen autógrafos (igual que aquí, donde a estos últimos les da vergüenza pedir una firmita, y donde a los primeros se les antoja extraño o “peligroso” acercarse tanto a sus seguidores -exceptuando a los maravillosos y originales Tricicle que te despiden personalmente cuando sales de ver su actuación-)...

Me he desviado del tema, perdón... A pesar de lo comentado sobre Times Square, sin embargo, y curiosamente, fue un edificio en particular de la plaza el que me más llamó mi atención. Tras el cristal de la habitación y mientras llovía, la primera mañana me fijé en que estaban construyendo un rascacielos a apenas dos manzanas de distancia, desde la altura en que me encontraba fue alucinante ver cómo lo hacían: de dentro hacia fuera, interesante ver cómo iban elevando un piso tras otro.

Tengo que reconocer que a pie de calle perdía toda su gracia, es más, desmotivaría a cualquier jubilado español que se precie… la ciudad es muy cara de acuerdo, el invierno es muy duro -y eso que está a la altura de Bilbao-, la ciudad tiene una velocidad que devora y desgasta, de acuerdo también, pero en mi opinión ninguna de esas realidades son el verdadero motivo de que no se vean jubilados por las calles en Nueva York (y hayan emigrado todos al sol de Miami)… ¡¡es el modo de construcción de los rascacielos!!. Aquí, en España, al menos pensamos en todos, incluidos los admiradores de las obras.

TimessquareCentral Park: como he contado en “Acerca de mí” soy madrileño y la verdad es que en el tema parques no sólo no nos podemos quejar sino que ocurre todo lo contrario: en Madrid tenemos más parques que en Nueva York y simplemente con la Casa de Campo damos probablemente mil vueltas a cualquier otra ciudad del mundo en cuanto a zonas verdes… Pero, cualquiera que visite Manhattan se sorprenderá del oasis que representa Central Park, un verdadero edén que contrasta con tanto cemento que le rodea.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAComo el resto de la ciudad, es enorme (Central Park es casi tres veces el Retiro), sin embargo lo que hace de este parque un recuerdo imborrable es su funcionalidad: está pensado para ser utilizado, y no para ser contemplado. Conjuga grandes extensiones planas de césped para hacer todo tipo de deportes, escenarios para actuaciones, un zoo, carreteras, zonas muy frondosas para el paseo y pistas para hacer deporte y correr (me llamó poderosamente la atención corredoras que volaban por estas pistas arrastrando carritos de bebés mientras sudaban todas las calorías).

Sobre Central Park os recordaré además otra visita obligada: el Edificio Dakota (Central Park con la 72) donde vive el personaje de Los asesinatos de Manhattan Aloysius Pendergast, y donde vivía John Lennon (si entráis o salís en Central Park por la entrada más cercana a la residencia, se encuentra el monumento en memoria al artista, Strawberry-Fields)

Central Station y el metro de Nueva York: En cuanto a la primera me encantó la arquitectura de la principal estación de Manhattan, Grand Central, con ese techo en el que tiene pintadas las constelaciones y esas taquillas en plan antiguo. Nada que ver con las de Madrid: Atocha o Chamartín. Como el resto de la ciudad es de una dimensión “acongojante” (ostenta el récord de ser la estación más grande del mundo, con 194.249 metros cuadrados en dos niveles subterráneos que acogen 44 andenes y 67 vías por las que circulan al día 660 trenes).

centralstationEn cuanto al metro, la “Gran Manzana” pierde claramente en la comparación con por ejemplo Madrid, más sucio, más complicado, sin facilidades para minusválidos o turistas con maletas, más peligroso (¡hay una zona en los andenes marcada como de seguridad! Fuera de esta zona ¡búscate la vida!… no comments) pero tiene su encanto y no podrás evitar bajar a verlo.

Empire State Building: no he vuelto a subir a un gigante como éste en mi vida (fue el primer edificio del mundo en tener más de 100 plantas… ¡en 1931!) y las vistas desde arriba (por la noche son sobrecogedoras) merecen la pena y deben ser parada obligatoria para todo aquel que quiera ver Nueva York, pero lo que a mí me dejó marcado fue el ascensor de subida (abstenerse claustrofóbicos). Un pequeño detalle únicamente que mencionaros: para que valoréis la velocidad de subida el marcador de plantas ¡va de diez en diez!, y sólo a partir de la 80 comienza a ir de uno en uno hasta parar en la 86 (primera plataforma de observación aunque hay otra en la 102 -pagando un extra- y tomando otro ascensor interior-)

empirestateChina Town: me llamó mucho la atención su extensión, enorme, justo al contrario que Little Italy que me defraudó bastante precisamente por eso, por ser demasiado “little” (y por parecer artificial, como un decorado de una película puesto adrede para los turistas).

ChinatownEl barrio chino de Nueva York es famoso por ser chino (no es broma) y por sus tiendas de bolsos, polos, camisas, relojes o todo aquello que se pueda copiar (ahora ya no se permite la venta de copias, pero cuidado porque las hay). También es una buena elección para comer o cenar (no os imaginéis que son baratos, pero es que tampoco son como los de aquí, es más, allí puedes ver que incluso los demás comensales son chinos…). También es interesante pasarse por sus tiendas de alimentación: además de productos que no había visto en mi vida y que no pude identificar (los carteles o etiquetas están en chino) también puedes encontrarte peces tan frescos que aún nadan, sapos enormes también vivos o incluso tortugas, que los dependientes de ojos rasgados matan delante del comprador para que éste no tenga ninguna duda de que lo que se lleva, está fresco de verdad.

Sé que me he dejado fuera otros lugares emblemáticos de Nueva York: la Quinta Avenida, World Trade Center, Wall Street, la Estatua de la Libertad, el edificio Chrysler, Rockefeller Center, Puente de Brooklyn, Catedral de San Patricio, y así un largo etcétera, pero he preferido como decía al principio, hacer una selección por ahora... ya habrá tiempo de futuros posts.

5 comentarios en “New York, New York

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