Puerto Rico y el Viejo San Juan

IMG-20160916-WA0095En el anterior post os planteaba la promoción #PublicaConKindle como un buen motivo para volver “a hablar de mi libro”, pero hay otro motivo sin duda también práctico: como bien sabéis muchos de vosotros, la finalidad de mi blog ha sido (es y será) siempre recomendaros una buena lectura así como comentar el viaje a los lugares donde dicha novela transcurre (y que yo haya pisado, claro está).

Hasta ahora ya he dedicado posts a muchos lugares de mi querida “piel de toro” y a países como: Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, British Virgin Islands, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Islandia, Italia, Malta, México, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, República Dominicana, Rusia, Sin Maarten, Sudáfrica, Suiza, U.S. Virgin Islands o Zimbabwe (podéis consultar las novelas y viajes recomendados en el índice del blog). Sé que la lista de 22 países comentados hasta ahora no es manca pero, afortunadamente, (o desafortunadamente para vosotros que me seguiréis sufriendo) todavía faltan muchos sitios de esos mismos países y al menos, una decena más por postear de otros que he visitado... así como, claro está, de aquellos viajes y países que estén por venir.

ElCruceroPortada2Pues bien, en el caso de El crucero no iba a ser menos: además de recomendar su lectura, debo recomendar también visitar algunos de los países o lugares que me han servido de inspiración para situar el escenario de los primeros capítulos previos al embarque. Bien sea Nueva York (comentado ya en numerosos posts como por ejemplo:  New York, New York o Escenas de Nueva York), Moscú (comentado en el post Moscú: el "General Invierno") o Londres (leed  Londres: yes, wee-kend (I) o Londres: yes, wee-kend (II))

Pero amén de todos ellos, es que además hay un escenario maravilloso en la novela que no podía pasar de comentaros con detalle, y que es el lugar de donde zarpa el Luxury of the seas:

El Viejo San Juan

Siendo San Juan la capital puertorriqueña me centraré en la visita sin duda más obligada que debéis hacer en esta isla caribeña: visitar el Viejo San Juan, una península que cierra la Bahía del mismo nombre que baña las orillas de la principal ciudad de Puerto Rico y que os ofrecerá grandes vistas panorámicas, una perfecta arquitectura colonial española, así como muchos comercios de recuerdos, comida y museos.

Como recomendación principal os diré que lo mejor del Viejo San Juan es perderse simplemente por la telaraña que componen sus mágicas calles, con balcones de hierro forjado y coloridas flores, estrechas y pavimentadas con adoquines que reflejarán los colores característicos de la ciudad, unos colores que os trasladarán al siglo XVI, cuando este puerto además de una plaza casi inexpugnable, era (lo sigue siendo) una de las más hermosas joyas de las Antillas.

Pero además de deambular por sus hermosas calles y contemplar la interminable colección de coloridas casas (no os perdáis entre ellas “La Fortaleza” o residencia del Gobernador –Puerto Rico es un estado libre asociado a los Estados Unidos-, un precioso edificio azul claro que da hacia la bahía), o la colección interminable de puertas de maderas nobles claveteadas o patios frescos y floridos que se translucen desde las ventanas enrejadas, entre las atracciones más importantes del Viejo San Juan debéis pararos a ver “El Morro”. Nombre con el que es conocido el Castillo de San Felipe del Morro, que cierra un lado de la preciosa bahía de San Juan.

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Aunque podréis apreciarlo en las fotos, “El Morro” es una fortificación española de 6 niveles a casi 46 metros al nivel del mar. Su imponente estructura recuerda la gran historia de la isla, empezando porque se construyó para proteger la ciudad de ataques marítimos de los piratas ingleses (el famoso Francis Drake), y dominar así esta entrada desde el océano Atlántico. Para ello construyeron los españoles también “El Cañuelo” (su nombre real es Fortín San Juan de la Cruz) al otro lado de la entrada de la bahía. Proveía de un punto estratégico a las defensas de la ciudad, creando así un fuego cruzado para cualquier pirata que intentase entrar y disponía de una gigantesca cadena que se izaba desde “El Morro” hasta esa pequeña fortificación para hacer de barrera a cualquier barco no deseado que se acercase a la entrada.

Por último mencionar que finalmente los ingleses y los holandeses llegaron a tomar la ciudad en varias ocasiones, pero fueron los estadounidenses quienes consiguieron conquistar San Juan a los españoles, a finales del siglo diecinueve. Aunque debo advertiros que un siglo de dominación norteamericana no ha conseguido transformar esta isla caribeña en algo típicamente yanqui y quizás aúne lo mejor de los dos mundos: el bolsillo norteamericano y el corazón latino. Amén de un cariño muy especial que yo percibí nos tienen a los españoles, que hará vuestra estancia más maravillosa aún si cabe (supongo que después de soportar a nuestro "imperio" tuvieron que aguantar a otro "imperio" mayor... y eso se nota por ejemplo, en que aunque hablen dos idiomas, el español domina sus calles, bares y restaurantes por donde quieras escuchar)

Otra gran atracción de El Viejo San Juan es El Convento, un hotel histórico que es insignia de esta ciudad, y hotel en que uno de los principales personajes de mi novela El Crucero se aloja la noche previa al embarque en el gran crucero que le llevará por aguas caribeñas hacia un desenlace no esperado.

En la actualidad está abierto para ofrecer entretenimiento y cuenta con un lugar para comer y disfrutar música, pero a lo largo de vuestro recorrido por el Viejo San Juan podréis disfrutar de otros muchos clubs de entretenimiento, cafés, restaurantes, centros de compra, artesanías, comida callejera y mucho más. Por cierto, si podéis visitar el Viejo San Juan por la noche: en mi opinión este rincón caribeño vive incluso mejor la noche que el día caluroso de estas latitudes.

Bueno, me despido de este viaje que tan increíble recuerdo dejó en mí, recomendando visitar, eso sí, fuera del Viejo San Juan, dos sitios que merecen también la pena:

  • El bosque lluvioso de El Yunque, la única selva tropical de los EEUU, protegida por el Sistema Nacional de Bosques por ser una reliquia de la cubierta vegetal húmeda que un día cubrió buena parte de la cuenca caribeña (conviven 240 especies diferentes de árboles y otras cientos de vertebrados e insectos distribuidas en más de mil metros de desnivel y cuatro biotopos diferentes)
  • El Condado, a apenas unos kilómetros del Viejo San Juan, y donde fabulosos hoteles os permitirán además disfrutar de sus largas y estupendas playas.

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