Road trip por Estados Unidos: San Francisco (I)

Continuando nuestro viaje por la Costa Oeste, la siguiente parada, desde Mariposa (Parque Nacional de Yosemite), fue una de las ciudades que más me han gustado de mis, afortunadamente, muchos viajes: San Francisco… o como decía el personaje Sal Paradise de la famosa novela de Jack Kerouac, Frisco.

En nuestro caso, elegimos entrar en la ciudad desde el norte, entrando desde el famoso puente Golden Gate y símbolo de la ciudad. De este modo, conoceríamos Sausalito.

Sausalito es un pueblecito costero precioso y famoso por sus típicas casas flotantes (de las que hay más de 400). Una  localidad que es escogida como lugar de residencia por bohemios, famosos y gente de clase social alta que prefiere mantenerse alejada de las grandes aglomeraciones de la ciudad.

Merece la pena que dejéis el coche un rato y paseéis por los bonitos muelles donde están estas curiosas viviendas. Y si una imagen vale más que mil palabras, aquí va todo un libro:

A continuación nos dirigiremos tranquilamente por la East Road, bordeando el bello pueblo hasta llegar a Moore Road Pier (también debemos pararnos en el Mirador H. Dana Bowers -llamado también "Vista Point"-). Desde ambos sitios podréis contemplar (el mirador mencionado está considerado en muchas guías como el mejor lugar para hacerlo) una bella estampa de la ciudad de San Francisco, la isla de Alcatraz y la entrada más llamativa de la ciudad, el Golden Gate:

Respecto al famoso puente, comentar, antes de nada, que tiene 2,7 kilómetros de longitud y 227 metros de altura, convirtiéndolo en uno de los puentes colgantes más largos y altos del mundo y, sobre todo, en el símbolo más querido y representativo de la ciudad de San Francisco.

Antes de la construcción del puente, la única forma de cruzar la bahía de San Francisco era el ferry, de forma que, en el siglo XX, la bahía estaba obstruida por la gran cantidad de ferries que circulaban. La solución llegó cuando el ingeniero y constructor de puentes Joseph Strauss se convenció de que debía construirse un puente para cruzar la bahía. Después de años de dificultades en su construcción, el Puente Golden Gate fue inaugurado en el año en 1937, e impresiona bastante cruzarlo:

Una vez estemos en el otro lado, podremos aparcar y dar una vuelta. Eso sí, en nuestro caso, en pleno agosto, hacía viento e incluso algo de frío, pero las fotos y vistas de la bahía son estupendas; además, podréis andar sobre el puente (y ver, entre otras cosas, leones marinos)

Respecto a la isla de Alcatraz, que veréis bien desde el puente y desde muchos lugares de la ciudad, comentar que hasta la Guerra Civil estadounidense estaba desierta, cuando se instaló un fuerte con más de 100 cañones y 400 soldados, formando parte del plan de defensa de los Estados Unidos. En 1934 se abrió como penitenciaría federal, una prisión de máxima seguridad a la que trasladaron a los prisioneros considerados incorregibles y peligrosos (el inquilino más famoso fue Al Capone “Scarface”), y de la que intentaron escapar en catorce ocasiones (en teoría sin éxito aunque se dice que en 1962 Frank Morris y los hermanos Anglin consiguieron huir por el agua –no encontraron los cuerpos-, toda una hazaña conociendo la fría temperatura del mar por estas latitudes, las corrientes fortísimas de la zona y los compañeros con grandes dientes que te puedes cruzar por el camino).

En 1963 Alcatraz cerró sus puertas definitivamente. Y ahora es una de las típicas visitas si vas a San Francisco. Hay que reservar con meses de antelación y tener tiempo. Por ambos motivos nosotros no la hicimos pero si estás interesado puedes acercarte al muelle número 33 del embarcadero de Fisherman’s Wharf. Nada más bajar del barco os entregaran una completa guía en español y os llevarán hasta la zona de las celdas donde reparten las audio guías (también disponibles en español) y cuatro funcionarios de prisiones que vivieron allí con sus familias y cuatro presos de la cárcel os irán narrando historias interesantes sobre cada celda y cada habitación de la prisión.

Volviendo al recorrido de nuestra llegada a San Francisco, merece la pena seguir carretera por Lincoln Boulevard (desde alguna parada volveréis a poder disfrutar de algunas buenas vistas del Golden Gate)

y recorrer las maravillosas playas de la ciudad (por Point Lobos Avenue) hasta llegar a  una de las sorpresas más agradables de la ciudad: Golden Gate Park

Golden Gate Park es un gigantesco parque de 5 kilómetros de largo y uno de ancho que recomiendo visitar (aunque sea en coche) y con rincones que merecen la pena: el gran molino holandés, el jardín de las fragancias (especialmente diseñado para los visitantes invidentes), algunas zonas boscosas con helechos gigantes, lagos y lagunas, un jardín japonés decorado con bonsáis y pagodas, el jardín de Shakespeare, con más de 200 flores citadas en sus obras, o la zona más curiosa donde vive una manada de búfalos americanos (llevan ahí desde el año 1894).

En el interior del parque también están ubicados algunos de los museos más importantes de San Francisco, como el California Academy of Sciences o el Museo de Young.

En nuestro caso, lo poco que nos quedaba de día lo dedicamos a recorrer parte de la ciudad en coche, llegando a subir a las Twin Peaks, dos colinas prácticamente idénticas que con unos 280 metros, disponen de unas vistas privilegiadas de San Francisco.

A nosotros no nos acompañó el tiempo pero deben ser una parada de rigor en la lista de lugares a visitar (por cierto no tienen nada que ver con la famosa serie de David Lynch que transcurría en una localidad de Washington) y un buen cierre para el primer día en San Francisco. Después tocará descansar porque, al día siguiente, conoceríamos la ciudad, pero esta vez a pie.

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