Tórtola: B.V.I. (British Virgin Islands)

tortolaComo bien sabéis los que seguís mi blog (ver índice), mi objetivo es recomendaros viajes a los lugares donde transcurren novelas y lecturas también muy aconsejables; y en esta ocasión, tras la lectura de Asesinato en el margen, continúo con mi recomendación de visitar las Islas Vírgenes, el paraíso del Caribe.

El post anterior visitamos Saint Thomas, perteneciente a las U.S. Virgin Islands. Ahora toca el turno de conocer las Británicas... 

... en una mañana espectacular a bordo (os recuerdo que iba en un crucero) llegamos a Road Harbour, el puerto principal de la capital de las British Virgin Islands, Tórtola. Por cierto, la ciudad y capital, Road Town, no tiene ningún encanto especial, salvo eso sí, que es un paraíso… fiscal.

Los 27.000 habitantes de las Islas Vírgenes Británicas presumen de que las islas ha sido durante generaciones la guarida de piratas y bucaneros (aseguran que incluso Robert Louis Stevenson se inspiró en una de sus islas como escenario de la Isla del Tesoro, novela por cierto, que también podría haber seleccionado como recomendación o punto de partida de los posts sobre las Islas Vírgenes) pero la realidad es más cruda aún, estos piratas siguen viviendo por estas islas: como dato, este territorio británico de ultramar y microestado alberga el registro de más de 480.000 sociedades. Sin incluir fideicomisos, fundaciones y fondos de inversión, que elevaría a 1,4 millones de entidades el número.

Las facilidades para abrir una entidad online, las garantías legales, la estabilidad política, y el bajo coste administrativo son las principales bazas de este archipélago que incluye el 40% aproximadamente de las sociedades offshore del mundo (término inglés que se traduce literalmente como "en el mar, alejado de la costa"). Y la mayoría chinas, tanto que, este archipiélago, es el segundo inversor directo extranjero en el gigante asiático... sin duda, una verdadera premonición de Roberto Luis situar aquí su Isla del TESORO.

Y si seguimos hablando metafóricamente de filibusteros (“que se hace del botín libremente”), también las islas es un refugio de multimillonarios, algo tienen que tener estas aguas cuando Richard Branson tiene su propia isla (no es coincidencia que su famoso grupo multinacional se llame Virgin), la familia Rockefeller guarda algunas de sus mejores propiedades en la zona, y cómo no, algunos miembros de la banca española, que mandan sus barcos más lujosos a esas aguas.

Al igual que las Islas Vírgenes Estadounidenses, las británicas fueron descubiertas también por Colón. En el siglo XVII fueron colonizadas por los holandeses pero duraron pocos años, llegando enseguida los ingleses para quedarse (aunque la moneda -viene al pelo el refrán español "por el interés, te quiero Andrés"- sea el dólar americano).

Amén de que queráis guardar vuestro cofre del tesoro (si lo tenéis) por esos lares, una de las mejores alternativas para disfrutar de la isla es (al igual que en Saint Thomas) visitar alguna de sus magníficas playas, excelentes por ejemplo para la navegación (Brandywine Bay y Cane Garden Bay, entre muchas otras), o bien de aguas calmas, ideales para el buceo y el snorkelling (Apple Bay, Brewer's Bay, Elizabeth, Josiah's Bay, Long Bay y Smuggler's Cove). En nuestro caso fue nuestro destino la espectacular Cane Garden Bay:

Tras un romántico día inolvidable de arena, pieles quemadas por el sol, cervezas, risas, piñas coladas y daiquiris, tocaba despedirse de un paraíso caribeño impresionante, antes de visitar Sint Maarten. Adjunto la foto de despedida de Tórtola tomada desde el camarote...

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