Varsovia (II): qué ver

En el anterior post introduje una serie de factores históricos a tener en cuenta si decidís visitar Polonia, y en este caso, su capital Varsovia. A continuación os recomendaré qué cosas o lugares deben ser parada y visita obligada en vuestro viaje:

Palacio de la Cultura y la Ciencia:

Nosotros nos alojamos al lado (hay bastante oferta hotelera próxima) y por tanto además, fue lo primero que vimos: un enorme edificio comunista y quizás el símbolo arquitectónico más famoso de Varsovia (aunque entre la población local recuerde una época que muchos repudian), imponente con sus 237 metros de altura.

Adjuntamos fotos hechas a lo largo de nuestra estancia del impresionante edificio:

Otra visita, es un paseo andando, a La tumba del soldado desconocido, situada en los Jardines Sajones (a poca distancia de la tumba encontrarás otros puntos de interés, como la Universidad de Varsovia o el Palacio Presidencial). Es un emotivo monumento, construido en 1925, protegido por un solitario pórtico, y custodiada de noche y de día, en verano y en el frio invierno (muy frío), por dos soldados que hacen guardia impasibles a todo, incluidas las cámaras de los turistas.

Plac Zamkowy, en Stare Miasto (Ciudad Vieja)

Debemos recordar que Varsovia quedó destruida por lo que de vieja realmente tiene poco, aunque el centro histórico fue reconstruido tal cual. Es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y para recorrerlo es aconsejable, por ejemplo, tomar un tour gratuito de civitatis.

Salen desde la Plaza principal, en frente del Castillo Real (parece más un palacio ya que durante el gobierno comunista permaneció en ruinas durante 40 años. Después se debatió reconstruirlo y al hacerlo los arquitectos tuvieron dudas: ¿debían reconstruir el castillo medieval, el palacio renacentista o el palacio neoclásico posterior? Como no se pusieron de acuerdo, al final se reconstruyó un poco de todo. Por eso, las fachadas en los cuatro lados parecen un patchwork de varios estilos), donde está el monumento de Segismundo III (comentado en el anterior post)

Recorreréis sus calles históricas, donde podréis disfrutar de la bella reconstrucción de la ciudad:

Y donde, entre otras cosas, en la Plaza Kanonia, nos encontraremos con una gran campana de bronce en el suelo. Cuenta la leyenda que a finales del s. XVII se forjó esta campana y que, el primer día que la hicieron sonar se hizo añicos. Pero los varsovianos no se dejaron amedrentar por esta desgracia, sino que recuperaron los pedazos y los reforjaron; la gente del barrio que había contribuido en esta reparación se salvó de una epidemia que azotó la ciudad poco después y acabó convirtiéndose en los alcaldes, concejales y gente importante. Cuando corrió la voz, la campana se consideró un amuleto de la buena suerte. Y aún hoy en día mucha gente le pide deseos. Para ello hay que tocar el extremo superior de la campana mientras se da la vuelta alrededor en el sentido horario.

Poco después llegamos a la plaza del Mercado. Es un espacio abierto muy bonito, ya que está rodeado de casas de aspecto antiguo muy pintorescas y donde se alza el monumento a la sirena de Varsovia. Según cuenta la leyenda, esta sirena (de nombre Sawa) fue la hermana de la de Copenhague. Pero al contrario que la hermana menor, Sawa siguió viajando por los mares hasta subir río Vístula arriba y llegar a la antigua Varsovia. Allí se hizo muy famosa debido a la belleza de su canto. Su fama se extendió y uno de los mayores terratenientes de la zona ordenó a dos pescadores que la trajeran a su palacio para que cantara solo para él. Sin embargo, uno de los pescadores (de nombre Wars) le pidió a la sirena que cantara porque quería saber qué estaba a punto de perder para siempre. La música de su voz le dejó convencido de que debía liberarla, así que el hombre le dio una espada y un escudo para defenderse. Y agradecida, la sirena le anunció que, siempre que la ciudad estuviera en peligro, podrían llamarla y ella acudiría en ayuda de los varsovianos (Wars+Sawa = Varsovia). Milagrosamente, la estatua sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y hoy en día siempre puede verse en la plaza, rodeada de turistas.

Después de cruzar en diagonal toda la plaza, seguimos hasta llegar hasta ver un tramo de la antigua muralla de ladrillos rojos. En este punto se alza la barbacana, una fortificación que sobresalía de la muralla y donde había una de las puertas de entrada a la ciudad.

Nowe Miasto (Ciudad Nueva)

Pasada el mencionado Barbakan y el edificio que fue casa de una de las polacas más insignes de la historia: Marie Curie, aunque en Polonia prefieren la versión polaca del nombre, con el apellido polaco antes que el de su marido francés: Maria Sklodowska-Curie. La historia de esta increíble mujer es apasionante, ya que no solo fue la primera mujer en ganar un premio Nobel, además fue la primera persona en tener un premio Nobel en dos categorías, física y química. Esta casa es además museo visitable

La visita guiada también os acercará a conocer lo que queda del mayor gueto judío de toda Europa (comentado en el anterior post) y el Museo del Alzamiento (también comentado ya)

Ahí acabará la visita guiada. Otras opciones, quizás por vuestra cuenta, serán acercaros también a:

Iglesia de la Santa Cruz

En el número 3 de Krakowskie Predmiescie está el corazón de Chopin (por cierto, por la ciudad hay bancos donde sentarse y activar algunas de sus canciones más famosas). De camino podréis conocer una estatua de Copérnico, rodeada con su modelo de sistema solar en el suelo.

El barrio de Praga

El barrio de Praga está al otro lado del río Vístula (podéis cruzarlo andando o en tranvía). Allí, se quedó el ejército ruso esperando mientras los alemanes invadían la ciudad y luchaban contra los polacos que se levantaron para defender su tierra. Ahora se ha vuelto una zona hipster, con mucho arte callejero, etc.. Es una zona obrera, y distinta a lo que podréis ver en Varsovia centro (aconsejan tener cuidado por la noche)

Palacio y Parque Łazienki:

Ubicado al sur de la Ruta Real, este parque, uno de los más grandes de Europa, abarrotado de ardillas, patos, ocas y hasta pavos reales, es ideal para contemplar la belleza de la Varsovia imperial. Entre las numerosas fuentes, paseos arbolados y palacetes barrocos o clasicistas (también hay embajadas o casitas de madera cedidas por los rusos), destacan el Palacio de la Isla, rodeado por un bello lago, y el enorme monumento a Frédéric Chopin.

Os adelanto que en el próximo post hablaremos de Cracovia, la antigua y enemistada capital de Polonia, y una de las más bellas ciudades que he conocido.

2 comentarios en “Varsovia (II): qué ver

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